América Latina
Por Nicolás Misculin
BUENOS AIRES (Reuters) - El Gobierno argentino dijo el viernes que confía en que los productores agropecuarios levantarán una protesta que mantiene al país al borde del desabastecimiento, mientras que algunos huelguistas evaluaban suspender el reclamo para negociar con las autoridades.
La dura medida de fuerza del campo contra un alza de impuestos a las exportaciones agrícolas, la peor en años en Argentina, incluye bloqueos de carreteras y la paralización de las exportaciones de granos y carne.
Las cuatro entidades agropecuarias que lanzaron la huelga el 13 de marzo estaban reunidas el viernes para evaluar los pasos a seguir, aunque la continuidad de la protesta depende también de los miles de productores que se encontraban en asambleas en los numerosos bloqueos de rutas.
Diversos cortes fueron levantados como una señal de aproximación, pero otros se mantenían, lo que seguía generando tensión con los choferes de camiones y automovilistas que buscaban cruzar los bloqueos.
Mientras tanto, algunos medios argentinos señalaban que las entidades rurales levantarían la protesta por 48 horas para dialogar con el Gobierno, que habría acercado algunas propuestas concretas al sector.
Una fuente del Ministerio de Economía explicó que el Gobierno está trabajando en una propuesta para aliviar el peso que el alza del impuesto a las exportaciones tiene sobre los pequeños y los medianos productores.
"Se está trabajando en alternativas a la medida, quizás con algunos ajustes en beneficio del pequeño y mediano productor. También se buscaría reforzar la ganadería y el sector lácteo," explicó la fuente, que prefirió que no se revele su identidad.
Los mayores impuestos a la exportación, establecidos hace más de dos semanas por el Gobierno, buscan reforzar el superávit fiscal del país y frenar una escalada inflacionaria en los alimentos que amenaza a la economía.
Más temprano, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, dijo: "Estamos esperando que en el día de hoy (viernes) resuelvan rápidamente acompañar esta mesa de diálogo para poder sentarse, porque no hay tantos puntos de desencuentros."
"Estamos esperando que las respectivas asambleas (de agricultores) decidan," agregó.
La tensión entre las partes empezó a aliviarse el jueves, cuando la presidenta argentina, Cristina Fernández, moderó su duro discurso contra el sector agrario, al que acusa de querer quedarse con toda la renta extraordinaria derivada de los precios récord de las materias primas agrícolas, y llamó a un diálogo siempre que se levante la protesta.
Argentina es el primer exportador mundial de harina y aceite de soja y uno de los mayores proveedores globales de maíz, trigo y carne vacuna, por lo que la huelga alteró los mercados internacionales de materias primas y forzó a algunas exportadoras a declarar "fuerza mayor" y dejar de operar.
En el país de las vacas se convirtió en una pequeña odisea conseguir carne, especialmente en supermercados de Buenos Aires, en tanto que también escasean los lácteos debido a la protesta.
"(Hay que) Poner una agenda, empezar a tomar medidas y que la semana que viene y la subsiguiente se vayan implementando," dijo a Radio Mitre Eduardo Buzzi, presidente de Federación Agraria Argentina, una de las cuatro entidades en huelga.
(Reporte adicional de Nicolás Misculin)
(Reporte de Walter Bianchi. Editado por Gabriela Donoso)
Terra/Reuters