Internacional
Por Chris Baldwin
NIKOLSKOE, Rusia (Reuters) - Catorce miembros de un culto ruso abandonaron el martes un remoto búnker en donde habían estado escondiéndose por cerca de medio año a la espera del fin del mundo.
Un funcionario local dijo que los miembros del culto creen que Dios les envió una señal para salir a la superficie cuando colapsó parte de su refugio. Otras 14 personas estaban aún bajo tierra, pero las autoridades esperan que también salgan.
"Están todos en buen estado de salud, considerando que han pasado medio año bajo tierra," notificó Oleg Melnichenko, vicegobernador de la región de Penza, en donde los miembros estuvieron escondidos desde octubre.
"Se han rehusado a recibir atención médica y están ahora en una casa, rezando, en donde dicen que se quedarán hasta la Pascua ortodoxa (el 27 de abril) (...) Dijeron que Dios les dio una señal para que se fueran luego del cuarto derrumbe parcial," agregó.
El grupo que emergió del búnker el martes incluía a dos niñas de ocho y 12 años.
Melnichenko formuló que los 14 miembros restantes están en otra cámara que había quedado aislada de la salida por el derrumbe, y que continúan las negociaciones para persuadirlos a que salgan.
Un reportero de Reuters que se arrastró hasta la sección ahora vacía del búnker encontró una cocina improvisada y un espacio para dormir cavado en la tierra. Entre las pertenencias dejadas atrás había un juego de ajedrez y páginas de un libro infantil.
Los miembros del culto se habían estado rehusando a salir de su búnker antes del apocalipsis, que su líder, Pavel Kuznetsov, ahora sometiéndose a tratamiento psiquiátrico, predijo que ocurriría en abril o mayo de este año.
Amenazaron con detonar latas de gas en su búnker si la policía intentaba sacarlos por la fuerza.
Siete miembros mujeres del culto abandonaron el escondite el fin de semana, luego de que agua de deshielo provocó el colapso de parte de la estructura de tierra.
Todos los miembros del culto que emergieron del búnker estaban en cabañas de su grupo en un poblado cercano. La policía no permitía que periodistas hablen con ellos.
La secta es un grupo disidente de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Rechazan los alimentos procesados y dicen que los códigos de barras en productos son obra de Satán.
(Escrito por James Kilner y Christian Lowe, editado en español por Gabriela Donoso)
Terra/Reuters