Por alcanzar el sueño americano
"Uno puede tener un cadáver nuevo, que es imposible identificar porque no hay pistas de quien puede ser. Le apuesto a que nadie va a reportar su desaparición", afirmó Todd Grey, director estatal de los médicos forenses.
Virginia Kice, del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, dijo que se había contactado a los consulados de México y Guatemala y se había podido identificar los cadáveres de tres de los muertos en el accidente que tampoco tenían documentos. Pero el número 8 sigue anónimo.
El consulado mexicano de Salt Lake City puso la información de la oficina del médico forense en un banco de datos pero sin conseguir resultados. Lo mismo hizo el consultado guatemalteco de Denver, con igual desenlace.
Expertos dicen que en el futuro tal vez se puedan resolver estos casos utilizando muestras de ADN.
Lori Baker, de la Baylor University de Waco, Texas, alimenta un banco de datos de ADN desde el 2003 y ha logrado identificar a más de 70 indocumentados con la colaboración del gobierno mexicano.
Todo comienza con denuncias de familiares mexicanos que dicen no tener noticias de un pariente que iba a cruzar la frontera ilegalmente. Dan muestras de sangre y Baker las pasa por su banco de datos en busca de una similar.
Baker espera poder armar un "mapa genético" que permita identificar primero el país de origen de una persona a partir del ADN.
Admite, no obstante, que muchos consideran este proceso demasiado costoso y complejo.
Luego de pasar seis meses en Salt Lake City sin ser identificado, el cadáver número 8 fue transportado de vuelta a Utah, para su entierro. Danny Palmer, director de la funeraria San Juan Mortuary, dijo que no hubo ceremonia religiosa y que fue enterrado el 12 de octubre en el lote 55 del cementerio de Blanding. En los archivos figura como un "hombre desconocido", un inmigrante muerto a miles de kilómetros de su casa.
"Me sentí un poco apesadumbrado porque no había parientes. No había ruidos", recuerda Palmer.
"Fue una sensación incómoda. Lamentamos el no poder hacer nada", dijo Mike Moses, quien colaboró en el entierro.
El personal del cementerio dejó unas cuerdas alrededor del ataúd para facilitar su remoción si alguien quería identificarlo.
Terra/AP
