Internacional
Por Ian Ransom
PEKIN (Reuters) - Funcionarios corruptos, magnates inmobiliarios caídos en desgracia y una enorme brecha entre ricos y pobres... Shanghái, la animada capital financiera de China suministra una gran cantidad de temas para los escritores de novelas policiales, comentó el autor local Qiu Xiaolong.
Las historias del Inspector en Jefe Chen Cao, miembro del Partido Comunista y principal policía que investiga casos de asesinato con sensible tinte político en el bajo mundo de Shanghái, han demostrado ser un inusual éxito entre el público occidental.
En China, las historias de Qiu sobre gángsters, sordidez y delitos de autoridades son menos seductoras para los censores oficiales.
"La editorial prometió que no cortaría nada de mi trabajo. Pero terminó cambiando el nombre de Shanghái a 'Ciudad H,"' contó Qiu, de 54 años, a Reuters durante una entrevista en un hotel de Pekín.
"Sacaron nombres de calles y otros lugares famosos porque les preocupaba que la gente pudiera reconocer los sitios como Shanghái," agregó.
Qiu, quien aceptó a regañadientes la censura de sus tres primeras novelas -"Death of a Red Heroine," "Loyal Character Dancer" y "When Red is Black"- se negó a que recortaran la cuarta obra, "A Tale of Two Cities."
"No he tenido noticias de la editorial desde entonces. Tal vez aún lo están pensado," dijo, encogiéndose de hombros.
Y aunque fueron frustrantes para el autor, los recortes no engañaron a nadie.
"Las críticas en los periódicos chinos se refieren a mis libros como que están ambientados en Shanghái. ¿Capaz que los censores no leen los diarios?," comentó Chen riendo.
Chen, quien creció durante los tumultuosos años de la Revolución Cultural (1966-1976) pero ha vivido en Estados Unidos durante los últimos 19 años, no puede evitar tener un agudo sentido de la ironía.
CRITICAS COMUNISTAS
Qiu, que una vez escribió una crítica por su padre durante la Revolución Cultural, se encontró en una prestigiosa organización gubernamental en la década de 1980 analizando trabajos de poetas modernistas como T.S. Eliot y Ezra Pound.
"Los ensayos decían que las obras tenían valor, pero también advertían que había que estar alerta porque los escritores eran producto de la sociedad capitalista," comentó Qiu.
Tras dejar China a finales de la década de 1980 para estudiar en la Universidad de Washington en St. Louis, Qiu volvió a Shanghái ocho años después para ver que la fórmula había cambiado.
La reforma económica trajo riquezas, corrupción y una profunda frustración a aquellos que se quedaron atrás en el auge. Qiu, poeta y profesor, se volcó a las novelas policiales para documentar los cambios.
Héroes comunistas caídos en desgracia, traficantes de personas y gángsters se convirtieron en los contrapuntos del Inspector Chen, un policía poeta, que lucha por entender los desgarradores cambios en Shanghái.
La serie es inmensamente popular en Estados Unidos y Europa. Algunas de las novelas han sido bestsellers, incluida el debut "Death of A Red Heroine," que ganó el premio Anthony Award por primera obra en 2001.
Los libros, escritos en inglés, fueron traducidos a 19 idiomas, entre ellos sueco, japonés y hebreo.
NOSTALGIA
Qiu minimiza sus similitudes con Chen, con quien comparte el amor por la comida refinada y la poesía, y un historial de una burocracia cargada de política.
Pero no puede evitar compartir la nostalgia de Chen por la simplicidad de otras épocas, cuando el mayor placer para un egresado de escuela secundaria en Shanghái en la década de 1970 era leer libros prohibidos en inglés disimuladamente en el banco de un parque.
"En mi primera visita a China tras siete u ocho años, fui al Parque Bund (Shanghái) con algunos amigos. Vi una joven leyendo en un banco, igual a como hacía yo. Me emocioné mucho con la escena. Después vi que estaba leyendo sobre el mercado de valores. Me sentí muy decepcionado," dijo Qiu suspirando.
La inspiración detrás de su más reciente entrega en la serie del Inspector Chen, "Red Mandarin Dress," fue una fotografía en una revista de principios de la década de 1960 que de alguna manera sobrevivió un allanamiento a la casa de sus padres por la Guardia Roja, durante la Revolución Cultural.
La imagen de una mujer vestida con un tradicional cheongsam corriendo de la mano de su joven hijo impresionó muchísimo a Qiu.
El sensual vestido, denunciado como el colmo de la decadencia en la década de 1960, hizo que Qiu se preguntara "si la madre y el niño vivieron o murieron, y si vivieron, qué tipo de trauma sufrieron."
La vestimento aparece en los cuerpos de las víctimas de su última novela "para mostrar cómo la mente de una persona puede quedar trastornada por todo lo que pasó en la historia moderna de China," explicó el escritor.
Mientras que la turbulenta historia china con frecuencia inevitablemente domina las historias criminales de Qiu, algunos ven a la serie como proféticamente inquietante.
La tercera y cuarta novela del escritor, "When Red is Black" (2004) y "A Tale of Two Cities" (2006), describían a maliciosos magnates inmobiliarios y sórdidos burócratas, en el mismo momento en que investigadores se reunían en Shanghái para sacar a la luz un masivo escándalo de corrupción.
El escándalo, que involucró a decenas de autoridades y hombres de negocios en el abuso de unos 3.400 millones de yuanes (unos 478 millones de dólares) del fondo de pensiones de la ciudad, aún no ha sido aclarado.
Por lo tanto, es poco posible que el Inspector Chen se retire pronto.
"Hay tantas cosas sucediendo en China en este momento. Habrá Chen por un rato," finalizó Qiu.
(Reporte de Ian Ransom; Editado en español por Patricia Avila)
Terra/Reuters