Francia-China-Tíbet-DDHH-JO-2008 4aNota-Central
La llama olímpica volaba este lunes por la noche a San Francisco después de que las constantes protestas antichinas obligaron a suspender su paseo por París y se saldasen con la detención de al menos 20 personas.
La llama salió por la noche del aeropuerto parisino Charles de Gaulle, adonde había llegado 3 horas antes. Ningún manifestante perturbó su partida.
Horas antes, los organizadores se dieron por vencidos y suspendieron los relevos del último tramo. Tras un accidentado inicio de recorrido al pie de la Torre Eiffel, la llama acabó siendo trasladada rápidamente hasta la sede del Comité Olímpico francés, junto al estadio Charlety, en el sur de la capital.
La antorcha tuvo que ser apagada por "razones técnicas" en cuatro ocasiones, según los organizadores. Contenido en una suerte de pebetero (linterna), el fuego olímpico llegó al estadio Charlety a bordo de un autobús escoltado por unos treinta policías. Luego fue descendido, así como la antorcha, para que ésta fuera de nuevo encendida, lo que hizo la nadadora Christine Caron.
En tres lugares simbólicos, la Torre Eiffel, los Campos Elíseos, y la catedral de Notre-Dame, la asociación Reporteros Sin Fronteras (RSF) consiguió desplegar una bandera negra gigante con la imagen que ya se vio en Olimpia y que presenta los cinco aros olímpicos sustituidos por esposas.
Las interrupciones, los abucheos y el despliegue de banderas tibetanas para recordar la represión china en esa provincia fueron constantes.
El recorrido acabó siendo interrumpido a la altura de la Asamblea Nacional, donde unos cuarenta diputados de todos los grupos políticos salieron a manifestarse al grito de "libertad para el Tíbet" antes de entonar La Marsellesa.
La confrontación entre manifestantes y fuerzas del orden cobró a veces un carácter brutal y se saldó con la detención de al menos 20 personas. Todas fueron puestas en libertad horas más tarde menos una.
En China, el telediario de noche de la televisión central evocó brevemente, por primera vez los incidentes, que ya habían perturbado el recorrido en Londres el domingo, donde hubo 37 detenidos.
Los medios oficiales difundieron luego unas declaraciones de la portavoz de la cancillería, Jiang Yu, condenando los hechos.
"Expresamos nuestra enérgica condena a la perturbación deliberada de los relevos de la antorcha olímpica por fuerzas separatisas" tibetanas "ignorando el espíritu olímpico y las leyes de Gran Bretaña y Francia", afirmó.
La próxima etapa de la antorcha será en San Francisco (Estados Unidos), donde tres activistas lograron desplegar grandes pancartas en defensa del Tíbet desde el famoso puente del Golden Gate, y de allí irá a Buenos Aires, el viernes.
El presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge, pidió por su parte a China que resuelva de forma pacífica la situación en Tíbet, que ha suscitado en todo el mundo una ola de protestas que prometía ser "espectacular" al paso de la llama olímpica.
"El Comité Olímpico Internacional ha expresado su viva inquietud y ha llamado a una resolución rápida y pacífica en Tíbet", indicó Rogge en Pekín.
El secretario de Estado francés de Deportes, Bernard Laporte, lamentó los incidentes y dijo que "los defensores de los derechos humanos no respetan a los otros".
"Nosotros no aguamos la fiesta. La fiesta fue aguada por la política represiva de las autoridades chinas", respondió el secretario general de RSF, Robert Menard.
"Es un fracaso del movimiento olímpico", agregó Menard, acusando a Rogge de haber faltado a su palabra. "Dijo, cuando le dieron los juegos a Pekín, que cada vez que hubiera un problema con los derechos humanos 'estaré ahí para defender a las víctimas'. No lo hizo nunca".
La embajada de China en París anunció que esta etapa sería "una gran fiesta", pero RSF -que ya perturbó la ceremonia de encendido de la llama en Grecia- advirtió que llevaría a cabo una acción "simbólica y espectacular".
En total, eran más de 3.000 policías, por tierra, aire e incluso en el río Sena, los que vigilaban el recorrido.
Los incidentes se produjeron pocos días después de que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, aumentase la presión sobre China al afirmar que no descarta boicotear la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos el 8 de agosto en Pekín.
Terra/AFP