Sobreviviente
La mexicana Lucía Morett abandonó el jueves el hospital donde se recuperaba de las heridas producidas por la incursión colombiana a un campamento clandestino de las FARC en suelo ecuatoriano, acción en la que murió el jefe guerrillero Raúl Reyes.
En una rueda de prensa, a la que Morett acudió en silla de ruedas junto a sus padres Jorge y María de Jesús, visiblemente conmovida señaló que "soy una víctima más del terrorismo de estado colombiano, sobreviví a dos bombardeos y a las balas que por la espalda disparaba el ejército colombiano a los heridos. He salvado mi vida gracias a Ecuador".
"Vi como disparaban a gente herida, vi como decían '¡ahí hay uno!' y disparaban, estaba aterrada con las balas ... mientras reiteradamente decían que el ejército colombiano respeta los derechos humanos, que el ejército colombiano respeta la vida de los heridas, yo escuchaba como remataban heridos", manifestó.
Descartó que su presencia en el campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) haya sido por vinculación con ese grupo subversivo, sino por interés académico.
Morett dijo que "los ruidos fuertes aún me aterran, me ha costado mucho trabajo intentar recordar que los aviones de por sí no tiran bombas".
En varios pasajes de su declaración, Morett tuvo que callar debido a accesos de llanto, especialmente cuando recordó a sus cuatro compatriotas muertos en la acción colombiana del 1 de marzo, cuando también fallecieron 18 colombianos, pero a la que sobrevivieron otras dos colombianas que aún siguen en el hospital.
"La vida me dio una oportunidad de seguir viviendo, fue una vida que se le arrancó a las manos asesinas, porque quien ahí tiró bombas fue para matar, yo estaba en el blanco", expresó.
Terra/AP
