Cronología
El magnate de las comunicaciones Silvio Berlusconi, que será por tercera vez primer ministro de Italia, se ha visto implicado en numerosos enredos judiciales desde que inició su carrera política en 1993, aunque nunca fue condenado de manera definitiva.
Propietario de un verdadero imperio industrial que incluye, entre otras empresas, tres importantes canales de televisión, un diario, un semanario, la mayor editorial del país y una sociedad de publicidad, Berlusconi no pudo resolver en sus cinco años en el poder (2001-2006) el problema de conflicto de intereses entre ser primer ministro y uno de los hombres más ricos de la península.
Los verdaderos problemas judiciales de Berlusconi comenzaron en 1993, cuando decidió entrar en política y llegó a ser nombrado jefe de Gobierno.
El tribunal de Milán (norte) lo acusó de corrupción, una acusación que terminó por obligarlo a renunciar al cargo siete meses después de su llegada al poder, en 1994.
El líder del Pueblo de las Libertades (PdL) fue condenado en primer grado a un total de seis años y cinco meses de cárcel por falsificación de balance, financiación ilícita de partidos políticos y corrupción en 1997 y 1998. Fue absuelto luego en el juicio en apelación y en algunos casos, debido a la lentitud de la justicia, se benefició de la prescripción del delito cometido.
Sin embargo, Berlusconi siguió sometido a investigación judicial.
Desde 1991 estaba siendo investigado por haber participado en la corrupción de un grupo de jueces encargados de "arreglar" los procesos en que estaba implicado su poderoso grupo de comunicaciones Fininvest.
Terra/AFP
