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El Papa Benedicto XVI urgió el jueves a los católicos estadounidenses a renovar su fe y condenó el "trágico" abuso sexual de niños por parte de sacerdotes, al celebrar una misa ante decenas de miles de fieles, en un estadio de béisbol de Washington.
El pontífice fue recibido por un rugido entusiasta de la multitud de 48.000 personas y la música de cuatro coros liderados por el tenor Plácido Domingo, a su llegada al estadio de los Nationals, en Washington, en un "papamóvil" cerrado.
Los fieles habían llegado desde el alba a las puertas del flamante estadio, inaugurado el mes pasado y convertido en catedral para la primera misa que celebrará Benedicto XVI en sus seis días de visita a Estados Unidos.
Bajo un brillante sol primaveral, el Papa llamó a un nuevo espíritu de la evangelización entre los fieles para responder a la "creciente cultura secular y materialista" en Estados Unidos.
En cuanto al escándalo por los curas pedófilos, que sacudió a la Iglesia estadounidense en las últimas décadas, el pontífice señaló: "Ninguna palabra mía podría describir el dolor y el daño infligidos por este abuso".
Pero la Iglesia está corrigiendo su accionar, insistió Benedicto XVI, al encarar "honesta y justamente esta situación trágica y para asegurarse que los niños (...) puedan crecer en un entorno seguro".
La Iglesia Católica estadounidense sufrió su peor crisis en dos siglos en 2002, cuando el arzobispo de Boston confesó que había protegido a un sacerdote que había abusado de jóvenes miembros de su parroquia, abriendo la compuerta a miles de denuncias de casos similares de abuso en las décadas anteriores en el país.
"No he seguido todos los temas controvertidos. Solo creo que es fabuloso que esté aquí", dijo Carolyn Hodgson, una estudiante de 17 años de Potomac.
Su amiga Jenna Hartin estimó que la misa era "una oportunidad que se da una vez en la vida" para ver al sucesor de Juan Pablo II.
Benedicto XVI, que cumplió 81 años el miércoles, celebrará otra misa el domingo en el estadio de los Yankees en Nueva York, ante 55.000 personas, una multitud sin embargo modesta comparada con las inmensas multitudes que atraía su predecesor, Juan Pablo II.
Es la primera visita de Benedicto XVI a Estados Unidos desde que fue elegido hace tres años.
Terra/AFP