EDUCACIÓN
Francisco Miraval Denver, 18 abr (EFE)- A pesar de que los programas de educación de niños y jóvenes migrantes son supervisados y pagados por el Gobierno federal, las leyes migratorias de Colorado afectan negativamente su educación, según un educador hispano.
Lorenzo Aragón, director del programa de Equivalencia de Escuela Secundaria del Centro BUENO (BUENO HEP) que permite a alumnos migrantes obtener su diploma de secundaria (GED), explicó a Efe que como se basan en políticas federales, "no se nos permite preguntarles a los estudiantes sobre su situación migratoria".
Pero eso no significa que el paquete de leyes migratorias aprobadas en Colorado en julio de 2006, y que entró en vigor entre agosto de ese año y enero de 2007, no haya afectado estos programas.
"Durante los últimos dos años, hemos visto una disminución en el número de estudiantes migrantes que utilizan nuestros servicios", dijo Aragón.
Según Bárbara Medina, directora de programas de inglés del Departamento de Educación de Colorado, las leyes definen a un "estudiante migratorio" como un joven menor de 22 años que no haya completado la escuela secundaria ni tenga un certificado GED, es decir, que cumpla con los requisitos para recibir educación pública gratuita, y que sea hijo de trabajadores agrícolas migrantes.
Sin embargo, de acuerdo con la guía del Programa de Educación de Migrantes de Colorado, "con frecuencia resulta difícil saber si un niño o joven cumple con esta definición", ya que los hijos de trabajadores migrantes no siempre se mudan cuando sus padres lo hacen, y a veces quedan al cuidado de otras personas.
La situación se complica aún más porque, según la ley, no le compete a los padres migrantes sino a sus empleadores o "reclutadores" determinar si los padres se mudaron realmente con la intención de buscar empleo temporal en tareas agrícolas, con lo que se determina así la elegibilidad de los hijos de esos trabajadores para el programa educativo.
Además, aunque por ley los menores de 22 años podrían acceder a clases específicas para trabajadores migrantes, "preferimos que no hayan menores de 20 años en nuestro programa, y no aceptamos menores de 17", puntualizó Aragón.
"Esos jóvenes deberían ir a las escuelas públicas, o a una escuela alternativa o a una escuela de patronato", explicó.
Esa confusión legal hace que numerosos trabajadores migrantes simplemente no envíen sus hijos a la escuela ni continúen los padres con sus estudios, ni busquen acceso a servicios públicos, según un reciente estudio del Departamento de Salud Pública de Colorado sobre datos de 2005.
Esta dependencia oficial estima que cada año, entre principios de mayo y finales de octubre, llegan a Colorado unos 30.000 trabajadores migrantes, para desempeñarse ante todo en tareas agrícolas, pero también en frigoríficos, mataderos y pesca.
"Casi todos esos trabajadores migrantes son hispanohablantes y monolingües. Se sospecha que un alto porcentaje de ellos sería indocumentados", revela el informe oficial.
En 1999, poco más de 600 escuelas brindaban educación a 13.000 hijos de migrantes. En la actualidad, según el reporte citado, esas cifras siguen siendo las mismas, aunque ahora hay 24 distritos escolares con por lo menos 200 estudiantes migrantes.
Como resultado de las dificultades legales y de la superposición de jurisdicciones gubernamentales, la edad promedio de los alumnos migrantes en la escuela BUENO HEP, dependiente de la Universidad de Colorado en Boulder, es 26 años, comentó Aragón.
"Nuestra meta es capacitar a esas personas, sin importar su edad, para que, por medio de la educación, continúen realizando contribuciones positivas tanto a su comunidad como a la sociedad en general", sostuvo el educador.
Por eso, dijo, se ayuda a los jóvenes no sólo a obtener su diploma de GED sino también a enrolarse en las fuerzas armadas, o a alcanzar una promoción en su lugar de empleo, o a ingresar en una escuela vocacional o a un colegio comunitario.
"En tres a cinco meses estos estudiantes obtienen su diploma", especificó Aragón.
Colorado cuenta con ocho proyectos de educación de migrantes en distintas zonas del estado, con presupuestos que varían entre los 80.000 dólares y un millón de dólares, según la cantidad de alumnos participantes.
Desde su fundación en 1976, el Centro BUENO ayudó a que unos 10.000 trabajadores agrícolas hispanos completasen sus estudios de equivalencia de secundaria en Colorado. Se anticipa que 600 estudiantes podrían participar del programa este año.
"Estos programas se siguen ofreciendo como se vienen ofreciendo desde hace 25 años. Nuestros servicios no discriminan a ningún inmigrante", aseveró Aragón. EFE fm/cs/ma
Terra/EFE