América Latina
Por Alonso Soto
QUITO (Reuters) - La popularidad del presidente de Ecuador, Rafael Correa, sufrirá probablemente si prolonga aún más un conflicto con Colombia porque los ecuatorianos quieren que se concentre en la lucha contra la inflación y en el estímulo a la anémica economía, según analistas.
Correa, que ha usado mucho de su capital político para ejercer control sobre las instituciones de Ecuador, inicialmente gozó de un repunte en su alta tasa de aceptación hace siete semanas con su contundente respuesta a Colombia tras el bombardeo a un campamento de guerrilleros en su territorio.
El líder izquierdista rompió lazos diplomáticos con Bogotá y llamó a los mandatarios de la región a condenar al presidente de Colombia, Alvaro Uribe.
Pero, ahora, Correa es el principal obstáculo para poner fin a la disputa que el resto de América Latina, incluyendo a su principal aliado, el venezolano Hugo Chávez, dio por terminada días después durante una cumbre regional en la que los dos líderes andinos se estrecharon las manos.
Correa, cuyo locuaz estilo de confrontación encanta a muchos ecuatorianos, rechaza todavía la restauración de los lazos o incluso retomar el diálogo con su conservadora contraparte, limitando sus comentarios al discurso público.
El mandatario dice que no tiene confianza en Uribe mientras que, en paralelo, ha convertido a la Organización de Estados Americanos (OEA) -el principal organismo de integración del hemisferio occidental- en el escenario para demandar sanciones contra Colombia.
Esa postura supone un riesgo para su popularidad e implica que las tensiones se mantendrán entre los dos vecinos respecto a la guerrilla izquierdista colombiana, que financia su guerra contra el Estado con el narcotráfico y secuestros, muchos de los cuales ocurren en el área fronteriza.
SIN DESCUIDAR LA CASA
Correa y Uribe tienen ambos altos niveles de popularidad y han ganado apoyo por su estilo de confrontación.
No obstante, encuestadores sostienen que Correa perderá en su casa si continúa buscando una victoria diplomática.
"De ninguna manera puede sentirse tranquilo el gobernante (...) es un tema que si no siente que va caminando a ningún lado y si es que no se ve un fin, probablemente comience a pasarle una factura," dijo Santiago Pérez, un encuestador que regularmente trabaja para el Gobierno.
Al referirse a la disputa con Colombia, agregó que "el conflicto es poco relevante y poco comprendido para los ecuatorianos (...). El empleo, la pobreza y los precios son los temas fundamentales."
Los ecuatorianos quieren que su presidente se centre cada vez más en los problemas de una economía con un bajo nivel de crecimiento antes que en un conflicto, que es poco probable que escale hasta niveles de confrontación armada.
"No es que sea poco patriótico, pero el pueblo quiere precios bajos y más empleo, no una guerra con Colombia," dijo Patricio Gómez, un vendedor de computadoras de 25 años.
Correa podría enfrentar nuevamente las urnas este año en busca de su reelección debido a un cambio en la Constitución. Y en ese momento, la mayoría de ecuatorianos lo que se enfocará es en los crecientes precios de productos como el pan y la leche y en una economía que genera pocos puestos de trabajo.
La economía creció menos de un 3 por ciento el año pasado debido a una reducción de la inversión extranjera, mientras que las inundaciones que han azotado a la región costera agrícola probablemente lastimarán el comportamiento en el 2008.
La alta popularidad de Correa es inusual en una nación que vio desplomarse a tres presidentes en la última década, tras componendas dentro del Congreso que contaron con la anuencia de los poderosos militares y manifestaciones en las calles.
Correa ha prometido ayudar a los pobres y erradicar la corrupción de los centros tradicionales de poder, tales como el Congreso.
En la última semana, chocó con los militares por el trabajo de sus organismos de inteligencia, reemplazó a su ministro de Defensa por un cercano periodista e impulsó la renuncia de los generales de más alta graduación.
Según la encuestadora Cedatos-Gallup, la popularidad de Correa alcanzó el 66 por ciento a mediados de marzo durante la crisis con Colombia, desde el 54 por ciento el mes previo.
Pero, ese apoyo comenzó a erosionarse hasta llegar a un 62 por ciento en abril.
"Ver que la atención del Gobierno está enfocada sólo a Colombia, a la población seguramente no le va a agradar," opinó el director de Cedatos, Polibio Córdova.
(Por Alonso Soto. Editado por Silene Ramírez)
Terra/Reuters