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El primer ministro belga, Yves Leterme, anunció el viernes que iba a "mantener contactos" para buscar una solución negociada entre flamencos y francófonos en el caso de la circunscripción electoral "Bruselas-Hal-Vilvoorde", que amenaza con hundir a Bélgica en una nueva crisis.
"Tendré contactos en los próximos días para lograr una buena gestión de ese expediente. Como primer ministro, mi tarea es evitar incidentes y dificultades suplementarias", declaró el flamenco Leterme al final de la reunión semanal del consejo de ministros belga.
Desde hace varios años, la cuestión de "Bruselas-Hal-Vilvoorde" (BHV) envenena las relaciones entre los flamencos (60% de los 10,5 millones de belgas) y los francófonos (40%).
Muy complejo, el tema concierne los derechos de voto en la circunscripción electoral que reúne actualmente la ciudad de Bruselas, de mayoría francófona, y los municipios vecinos de Hal y Vilvoorde, ubicados en Flandes (norte) pero donde viven entre 120.000 y 150.000 francófonos.
En nombre de la homogeneidad de Flandes, los partidos flamencos reclaman la división de la circunscripción, lo que tendría como consecuencia que los francófonos de Hal y Vilvoorde no podrían votar en las elecciones legislativas a candidato de su lengua de Bruselas, como ocurre hasta ahora.
Los francófonos de Hal y Vilvoorde temen perder visibilidad si se rompe el vínculo electoral con Bruselas y quedan aislados en medio del millón de flamencos que viven en esas dos comunas.
En noviembre pasado, en una votación en la Comisión del Interior del parlamento belga, los diputados flamencos aprobaron, ante la ausencia de sus homólogos de lengua francesa que se retiraron del recinto, una propuesta para dividir la circunscripción, haciendo uso por primera vez en la historia de su mayoría.
Durante seis meses, los francófonos lograron frenar el examen de este texto al lanzar un procedimiento conocido como "conflicto de interés". Pero esa tregua llega a su fin el 30 de abril sin que haya ningún acuerdo en vista.
Legalmente, la propuesta puede ser sometida en la siguiente sesión plenaria del parlamento, el 30 de abril o el 8 de mayo.
Según los analistas, el gobierno de Yves Leterme, constituido el 20 de marzo tras nueve meses de crisis política, no resistiría a un nuevo voto de los partidos flamencos contra los francófonos.
En efecto, la ecuación es muy difícil para Leterme, deseoso de preservar su gobierno pero al mismo tiempo obligado a no decepcionar a quienes lo votaron, flamencos a favor de una mayor autonomía para su región.
Un aliado clave de Leterme en Flandes, el responsable del partido independentista Nueva Alianza Flamenca (NVA), subrayó que no había razón alguna para retroceder con la votación ya que "hay una mayoría democrática" en el país de origen flamenco que permitiría que se apruebe la medida.
Terra/AFP