Estados Unidos
Las redadas de indocumentados realizadas por el "alguacil más duro de Estados Unidos" en Phoenix y la vecina Guadalupe han ocasionado numerosas protestas de sus respectivos alcalde y otros activistas.
Aunque el alguacil del condado de Maricopa, Joe Arpaio, tiene autoridad legal para hacer cumplir la ley en las ciudades de su condado, los políticos y activistas lo acusan de brindar a la galería y, en el peor de los casos, de utilizar las características raciales en las detenciones.
En total, 150 personas _ 73 de ellas indocumentados _ fueron detenidas por los agentes de Arpaio en las redadas realizadas a últimos de marzo y primeros de abril en zonas de esas poblaciones de abundante población hispana.
"Quedé muy molesto. No las solicitamos", dijo la alcaldesa de Guadalupe Rebecca Jiménez en referencia a las redadas. La regidora consideró que son una forma de publicidad gratuita ya que Arpaio se postula este año para su reelección al cargo.
Guadalupe, una población de 6.000 personas que depende de los agentes de Arpaio para la seguridad pública, desea que otro departamento patrulle sus calles.
Por su parte, el alcalde de Phoenix, Phil Gordon, dijo que Arpaio debería destinar sus recursos a problemas más acuciantes como la busca de prófugos y pidió una investigación federal de derechos civiles, al denunciar que el alguacil se centra en personas "que condicen con una luz de posición rota o tienen la piel de color marrón". El Departamento de Justicia federal se negó a formular comentarios.
Y en Mesa, la tercera ciudad de Arizona, el jefe de policía pidió una notificación con dos días de antelación antes de que Arpaio realice redada alguna, para que sus agentes estén preparados en casos de agitación callejera.
Arpaio es famoso por obligar a sus detenidos y reclusos a llevar ropa interior de color rosa, asignarlos a cumplir labores en cuerdas de presos y servirles en las comidas mortadela de color verde.
Arpaio sostiene que las últimas redadas fueron debidas en parte a las quejas de empresarios y propietarios de pequeños comercios por el aumento de la delincuencia entre los indocumentados.
"No se trata de una caracterización racial", sostuvo el alguacil. "No detenemos a cualquiera se que encuentre en la esquina de una calle".
Terra/AP