EDUCACIÓN
Los Ángeles, 25 abr (EFE)- Aunque los últimos resultados de las evaluaciones nacionales mostraron una mejora en el manejo del idioma de los alumnos cuya primera lengua no es el inglés, hoy los padres angelinos se muestran preocupados con otro aspecto del lenguaje: el vocabulario soez.
"En mi casa no se usan las palabras vulgares, pero mi hijo de 8 años las está aprendiendo en la escuela", aseguró e Efe Marcela Cardona, una madre hondureña, que sola debe educar a su único hijo.
El tema atrajo la atención nacional recientemente cuando un alumno de la secundaria South Pasadena, fundó el club "No Cuss" (No Vulgaridades) y puso en marcha una campaña para una Semana Sin Vulgaridades en la ciudad de Pasadena, al noreste de L.A.
También los profesores notan un aumento en el uso de "palabras profanas" entre los niños y los jóvenes.
"Los maestros nos hemos vuelto más permisivos", señaló a Efe Pedro Alcántara, profesor de elemental de una escuela pública de Cerritos.
"Antes, éramos más estrictos con el uso de vulgaridades, no las permitíamos en nuestra presencia y las corregíamos", afirma este educador -próximo a jubilarse- al resaltar que ahora, la exigencia en general es menor en ese aspecto.
Esta percepción la respaldó Nancy Franklin, portavoz del Distrito Escolar Educativo de Los Ángeles, al afirmar que es necesario que los profesores enseñen y modelen el lenguaje que deben usar los estudiantes.
Y algunos expertos señalan a los mismos padres -los primeros educadores- como la causa, en otros casos.
"Muchos niños aprenden las palabras de sus propios padres" explica la psicóloga Niza Rodríguez, experta en Educación Familiar.
"Los padres, -especialmente los más jóvenes- deben ser más cuidadosos con el lenguaje y las expresiones que utilizan delante de sus niños", sostuvo.
A veces, las actitudes de los adultos en general, explica Rodríguez, ayudan a crear un ambiente favorable para que los niños digan "groserías". "¿Quién no se ha reído cuando un pequeño de 4 años dice una vulgaridad en su media lengua? Los niños captan que es gracioso y lo repiten".
Tampoco nos podemos olvidar de la televisión.
"Cuando un niño está presente, aunque sea pequeño y esté entretenido con sus juguetes, él está escuchando lo que dicen en la película o en la telenovela. Y está aprendiendo", advierte la experta en familia.
"Yo veo que mi hijo va bien con su inglés y quiero que también hable español, pero no quiero que sea bilingüe con las vulgaridades", concluyó Cardona.EFE lu/ma
Terra/EFE