VENEZUELA-BEATIFICACIÓN
Mario Martín Matas Caracas, 27 abr (EFE)- Unos 50.000 fieles siguieron con fervor los rituales del acto de beatificación de la monja venezolana Madre Candelaria de San José que se convirtió hoy en la segunda beata de Venezuela en una ceremonia en el estadio de béisbol de Caracas.
En una jornada soleada, que despejó los temores de lluvia, unas 30.000 personas asistieron al acto oficial en el estadio de béisbol de la capital venezolana, mientras otras 20.000 veían la celebración en pantallas gigantes en el vecino estado olímpico de fútbol, según datos de la organización.
Desde las primeras horas de la mañana, la megafonía del estadio guió la avalancha humana, que salía en grandes cantidades de las bocas del metro, y de los autocares y automóviles procedentes del interior del país, que ocuparon todos los espacios disponibles en las calles adyacentes.
Vendedores informales se instalaron asimismo en las inmediaciones del estadio, ofreciendo toda clase de productos, como paraguas, sombreros, hábitos, crucifijos, rosarios, chapas conmemorativas, estatuillas o biografías de la Madre Candelaria, además de refrescos y comidas típicas del país.
Se podían ver también camisetas con el retrato de la nueva beata, la segunda en este país, con inscripciones que rezaban "gracias señor por bendecir a nuestra amada tierra venezolana".
Para la ocasión no solo acudieron venezolanos de toda la geografía nacional, sino también peregrinos de otros países como Brasil, Bolivia, Italia o España.
Así el padre Rafael Leiva, provincial de la orden de los Carmelitas en Andalucía (España), acudió acompañado del padre Beltrán Alcides, de la orden de Nuestra Señora del Carmen de Petare, uno de los barrios de la capital venezolana.
Ambos destacaron en declaraciones a Efe la importancia de esta beatificación "tan querida para Venezuela" que supuso la elevación a los altares de la Madre Candelaria, al tiempo que dijeron que el país "se ha volcado" con la celebración.
Numerosos autobuses llegaron a Caracas, procedentes de diversas regiones venezolanas, con miles de peregrinos, entre ellos unos 2.000 de la localidad limítrofe de Guarenas o los 3.000 que acudieron en 70 autobuses desde la ciudad de Valencia, al oeste de la capital.
Entre los más aplaudidos en la ceremonia, que ofició el cardenal José Saraiva Martins, enviado del Vaticano, fueron los peregrinos de Altagracia de Orituco, ciudad donde nació la monja bautizada con el nombre de Susana Paz Castillo Ramírez el 11 de agosto de 1863 y localidad del estado Guárico, cuyo gobernador, Eduardo Manuitt, también estuvo presente.
Familias enteras, personas de todas las edades, estudiantes de colegios y universidades católicas, así como religiosos de numerosas congregaciones se dieron cita en la celebración, para la que las autoridades desplegaron un importante dispositivo de seguridad.
Entre los más jóvenes se encontraba el seminarista Wilder García, de 22 años, que acudió junto a sus 21 compañeros del Ordenatorio Militar de Caracas, y que reseñó a Efe la "alegría" y "emoción" del "histórico" momento.
Uno de los momentos álgidos de la misa fue cuando se descubrió un enorme retrato, de 19 metros por 12,5, con el rostro de la beata, en el que podía leerse "Renueva tu fe. Solo Dios satisface".
En ese momento centenares de globos amarillos y blancos fueron lanzados al aire, mientras sonaba el himno del Vaticano, y la multitud prorrumpió en una larga ovación y lanzó vivas a la beata, a la iglesia venezolana y al Papa Benedicto XVI.
El calor sustituyó a la temida lluvia, cuya aparición preocupó a los organizadores los días anteriores, si bien los asistentes se vieron obligados a desplegar sus paraguas, pero en este caso para protegerse del sol.
Venezuela ya tiene a partir de hoy dos beatas, después de la beatificación en 1995 por el Papa Juan Pablo II de la Madre María de San José, y los asistentes al acto celebrado hoy pidieron acelerar otras causas pendientes ante el Vaticano, como elevar a los altares al doctor José Gregorio Hernández. EFE mm/eb/jgc (con fotografías)
Terra/EFE