Inicia juicio
Liberado Kuwait, Tarek Aziz retomó el cargo de viceprimer ministro del régimen, al que unía el de secretario político del Baas y el de miembro del Consejo del Comando de la Revolución, integrado por diez personas de la máxima confianza del líder.
Brillante orador, volvió a convertirse en la "cara amable" del régimen en 2003, durante la crisis que precedió a la invasión anglo-estadounidense sobre Irak, por el presunto incumplimiento de las resoluciones de la ONU impuestas tras la Guerra del Golfo, que exigían la desaparición de las armas de destrucción masiva.
Tras rendirse a las tropas estadounidenses, Aziz permanece desde entonces encarcelado en un centro de detención de máxima seguridad en Bagdad.
En enero de 2006, su abogado denunció que Aziz se "moría en su celda", de donde sólo salió en mayo de 2006 para defender a Sadam Husein y a sus antiguos asesores, juzgados y ahorcados por la ejecución de decenas de chíies en 1983.
Son varios los países a los que sus abogados han solicitado asilo y tratamiento médico para el ex dirigente, juzgado desde hoy por la ejecución en 1992 de 40 comerciantes iraquíes, acusados de haber concertado una subida conjunta de precios aprovechando el bloqueo económico al que se vio sometido el país tras la Guerra del Golfo.
Casado y padre de tres hijos, Aziz salvó la vida el 1 de abril de abril de 1980, cuando resultó levemente herido en un atentado cometido por un ciudadano iraní, que lanzó una granada contra la comitiva presidencial durante un acto oficial en la Universidad de Bagdad y en el que hubo varios muertos.
Terra/EFE
