El Mundo
Miembros de una familia austríaca cuyo progenitor mantuvo a su hija prisionera durante 24 años, y procreó siete hijos con ella, tuvieron una "asombrosa" reunión en una clínica donde están recibiendo asesoramiento psiquiátrico, dijeron el martes las autoridades.
Se informó que la hija, Elisabeth Fritzl, la mayoría de los niños y su madre, se reunieron el domingo en la mañana en la clínica donde estaban recibiendo tratamiento psiquiátrico.
"Fue asombroso lo fácil que resultó, cómo la madre y la abuela se reunieron", dijo el martes el director de la clínica Berthold Kepplinger a periodistas.
Kepplinger dijo que los miembros de la familia interactuaron con mucha naturalidad, aún cuando los tres niños que vivían con sus abuelos nunca se encontraron con los hermanos que vivían en una celda sin ventanas.
Por otra parte, la policía anunció el martes que pruebas de ADN confirmaron que Josef Fritzl es el padre biológico de los seis hijos sobrevivientes de su hija.
La policía también dijo que tras revisar otras propiedades de Fritzl, no encontró otras celdas como aquella donde mantuvo a su hija cautiva desde que tenía 18 años de edad. La mujer tiene ahora 42 años.
Según un psiquiatra, Fritzl, de 73 años, parece haber sido motivado por un profundo narcisismo y la necesidad de ejercer poder sobre otros.
El psiquiatra austríaco Reinhard Haller dijo que Fritzl "debe haber enloquecido y haberse creído superior a otros".
La psiquiátra forense Sigrun Rossmanith dijo que Fritzl básicamente tenía dos personalidades: "La oculta y la que exhibía".
"Obviamente era una personalidad dominadora. Si el altillo era tabú para su esposa y sus (otros) hijos, y escuchaban eso una y otra vez, entonces no se atrevían a revisar nada. Si alguien tiene poder y lo impone sobre alguien más, básicamente su palabra es como la de Dios", dijo Rossmanith.
La policía informó que Fritzl confesó el lunes haber mantenido a su hija como su prisionera, abusando sexualmente de ella, teniendo hijos y quemando en un horno el cadáver de un niño que murió en su infancia.
Las autoridades consideran que la esposa de Fritzl, con quien tuvo otros siete hijos, ignoraba que la hija estaba viviendo en la celda en el sótano que Fritzl construyó bajo su apartamento en Amstetten, a 120 kilómetros (75 millas) al oeste de Viena.
Al parecer, la mujer creía que su hija se había fugado, en 1984, para unirse a un culto.
Terra/AP