Violencia
El Gobierno mexicano anunció el martes el envío de unos 3,000 militares y 650 policías para reforzar la vigilancia en la ciudad de Tijuana, ubicada sobre la frontera con Estados Unidos y afectada por una ola de violencia relacionada con el narcotráfico.
Tijuana, 29/04/2008- El envío de los efectivos forma parte de operativos desplegados desde fines del 2006 por el presidente Felipe Calderón para combatir a los poderosos cárteles de la droga, cuya violencia dejó 2,500 muertos en 2007 y cerca de 1,000 este año.
Los operativos con militares en Tijuana se habían reforzado en diciembre, pero la violencia continuó y el sábado, 17 miembros del cártel de los Arellano Félix, con sede en Tijuana, murieron en uno de los enfrentamientos más sangrientos, con armas de alto poder, entre grupos rivales dentro de la banda.
"La muestra de los hechos del sábado pasado deben poner en alerta a todas las autoridades en (el estado de) Baja California," dijo el subsecretario de inteligencia policial de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, Facundo Rosas, en un acto para presentar el refuerzo de los operativos.
En la explanada del Palacio Municipal de la ciudad, ubicada frente a San Diego, California, cientos de militares y policías se mantenían formados mientras el acto se desarrollaba en el interior del edificio.
Los efectivos continuarán llegando en los siguientes días hasta completar los 3,650, dijeron las autoridades.
"No permitamos que una minoría se imponga en Baja California, somos mayoría," dijo el general Sergio Aponte, que dirige los operativos en la zona, durante un discurso en el que se le quebró la voz.
Terra/Reuters

