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El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés), informó que deportó 280.000 personas indocumentadas al cierre del año Fiscal 2007. Se estima que para este año Fiscal, la cifra será aún más alta.
Mientras que la agencia considera este un gran logro para la administración actual, sicólogos como la doctora Iris Yankelevich, creen que esto está contribuyendo a crear la futura generación de pacientes con problemas sicológicos en Estados Unidos.
“La separación de uno de los padres es una situación traumática para el niño. En la forma en que se da esa separación puede todavía aumentar más el trauma. Si es una cosa violenta, repentina, si se involucra un oficial que se lleva al padre o a la madre, puede agravar el trauma”, explica Yankelevich, directora del centro educacional YES Educational Services en la ciudad de Nueva York.
Según Yankelevich, cada niño reacciona de forma diferente ante los estragos de una separación, pero aquella causada por la deportación es de tan magnitud, que muchos podrían hasta considerar el suicidio.
“Un niño puede presentar síntomas de depresión, ansiedad, ataques de pánico y muchos problemas emocionales. No obstante, si el niño ha nacido en este país y necesita confiar en las autoridades de este país para sentirse protegido, ¿cómo será posible que ese niño confíe en ellos si son los que les están quitando a sus padres? Entonces, también se daña la confianza en la autoridad”, comenta.
Los más recientes reportes del Departamento de Salud y Servicios Humanos indican que por lo menos 20 millones de personas en el país sufren de problemas relacionados a la depresión. Y cuando se refiere a los niños, esta condición se mantiene latente hasta llegar a adultos.
“Cuando un niño es menor de siete años, no es un individuo independiente, y se siente como que es todavía una parte del padre y de la madre. Entonces, cuando lo separan de sus padres, es como si les quitaran una parte de ellos, de su persona”, señala la doctora.
Según ICE, la agencia ha implementado un programa de inspecciones para velar por la dignidad y evitar el maltrato de los individuos afectados por estas deportaciones. No obstante, la doctora Yankelevich asegura que nunca se vela por el impacto emocional de los niños afectados y usualmente estos desarrollan resentimiento en contra de los padres deportados.
“[Una deportación] es algo muy abstracto para un niño, y no entiende cómo es y pues el enojo se refleja con el papá que se fue, y se queda un rencor por el abandono. No hace mucho traté una niña de 14 años que estaba sufriendo una crisis depresiva muy fuerte cuando su padre fue deportado a la República Dominicana. La dejó tan lastimada que ni quería hablar con él por teléfono”, explica.
Mientras tanto, ICE informó que ha presentado una propuesta para contratar y entrenar más agentes, así como también utilizar nuevas tecnologías para mejorar la captura y deportación de inmigrantes indocumentados. El presupuesto anual de la agencia es de más de 5 mil millones de dólares.
Terra/Miguel Rosario
