Pérdida de la inocencia
De esta forma, un campamento de verano bien puede convertirse en un campo de adoctrinamiento ideológico, en el que incluso se llegue a poner un arma en manos de un menor como rasgo distintivo de la lucha palestina por la independencia.
El niño palestino no es inmune al culto al martirologio que aparece en los medios de prensa de Cisjordania y Gaza, una región donde la infancia se marchita.
Las octavillas se reparten en las calles de las ciudades para comunicar la muerte de algún "combatiente" contra la ocupación, en la misma escuela, o incluso al ser testigos de la pérdida de vida de alguien, muchas veces de sus propios amigos o familiares.
Otro problema en ese sentido reporta la organización es que el servicio secreto israelí, el Shabak, trata de reclutar niños palestinos.
En ocasiones el Ejército israelí emplea a niños palestinos como "escudos humanos" para anunciar a algún sospechoso que salga de una vivienda, exponiéndolo a ser abatido en un fuego cruzado.
Terra USA/Notimex
