Inocencia robada
"Yo creo que me confundieron porque me preguntaban por mi esposo y no me creyeron que lo habían matado hacia tres años. Ese día estaba sola porque los niños estaban en el colegio, me violaron y me hicieron salir apenas con la ropa que llevaba puesta", afirma.
Luego, Molano y sus cuatro niños iniciaron un nuevo éxodo, en medio de la absoluta indiferencia de las autoridades de su pueblo, hasta llegar a Bogotá, donde dice "he hecho de todo, lavé ropa, ahora lijo muebles".
"Alexander me ayuda porque trabaja en una panadería. Desde que llegamos lo único que el gobierno nos ha dado es un mercado y una plata que me sirvió para pagar tres meses de arriendo en un cuarto, hace dos años", lamenta.
En medio de la tragedia, ella presume su origen "orgullosamente campesina".
Pero, Molano y sus hijos encarnan la tragedia y persecución que sufren las familias de parte de grupos armados irregulares.
Terra/Notimex
