América Latina
El enviado especial de la OEA inició el miércoles una nueva gestión mediadora entre el presidente Evo Morales y el prefecto (gobernador) de Santa Cruz Rubén Costas con escasas posibilidades de abrir una negociación antes del referendo del 4 de mayo al que se autoconvocó esa región para ratificar un estatuto de gobierno autónomo.
"No es un diálogo estrictamente, pero el es primer paso", expresó el mediador Dante Caputo antes de reunirse con Morales en esta capital.
"Diálogo sería empezar un proceso negociador y es muy difícil", agregó el ex canciller argentino.
Los líderes autonomistas, que descartaron suspender su consulta del domingo para abrir una negociación, se han mostrado dispuestos a negociar después del referendo.
Caputo manifestó que el gobierno "mantiene su voluntad de diálogo, vamos a ver ahora por el otro lado cómo andan las cosas".
El enviado conversó por más de una hora y media con Morales y luego viajó a Santa Cruz, donde espera reunirse con Costas y entregarle una propuesta del gobierno. Antes de regresar a Washington, Caputo tenía previsto otro encuentro con el presidente el miércoles.
"Si logramos poner en marcha el primer eslabón de un proceso negociador habremos dado un paso positivo", acotó.
Agregó que informará de sus gestiones al Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos en Washington el viernes.
Los prefectos de regiones opositoras a Morales dudan que la OEA actúe con imparcialidad. Ese organismo respaldó la legitimidad democrática del gobierno.
El Grupo de Río, integrado por 23 países de Latinoamérica, manifestó su "respaldo a la institucionalidad democrática", llamó a las partes a que se enmarquen en el "respeto a las normas constitucionales" y les instó a que busquen "salidas democráticas" a través del diálogo, según un comunicado difundido por la Cancillería el miércoles.
En la ciudad de Santa Cruz, 520 kilómetros al sudeste, las organizaciones cívicas preparaban un cierre de campaña el miércoles en la noche en favor del "sí" al estatuto y Costas será el principal orador. Poderosos grupos empresariales convocaron a participar del acto de masas.
La ciudad, con 1,3 millones de habitantes, lucía el miércoles saturada de propaganda en las calles a favor de la autonomía.
En medio de esa clima caldeado, la Iglesia Católica volvió a llamar a la paz el día de la votación. El mismo miércoles, Morales recibió la visita de líderes evangélicos quienes le ofrecieron su apoyo.
Aunque las autoridades locales anticiparon que será una jornada tranquila, se teme posibles choques en San Julián, población rural de Santa Cruz donde grupos leales a Morales anunciaron que impedirán la instalación de ánforas.
En otras cabeceras departamentales, organizaciones oficialistas preparan una marcha el domingo en favor de la unidad del país. Grupos afines a los autonomistas comenzaron a llegar a Santa Cruz para apoyar la reivindicación.
El estatuto autonómico consagra la figura de un gobernador con plenos poderes. Morales ha calificado en varias ocasiones de "ilegal y separatista" esa propuesta.
En declaraciones al diario La Prensa, el principal ideólogo del movimiento autonomista, el abogado Juan Carlos Urenda, dijo que "a partir del 5 de mayo, Santa Cruz tendrá su propia norma", y después deberá ingresar a "un proceso gradual que necesitará de esfuerzo sincronizado con el estado boliviano". "No será fácil, pero tendremos una legitimidad enorme y un gobierno propio", opinó.
Es la crisis política más severa que enfrenta Morales en sus 27 meses de gobierno. Ningún país ni organismo internacional acreditó observadores a la consulta del domingo.
Terra/AP