Referendo
"Estamos acá para impedir que los ricos se apoderen del país, queremos otro país, no un país de mendigos," dijo "Cholo," un empleado judicial de 40 años que llegó desde La Paz.
DIVISIONES
Como Santa Cruz, otros tres distritos orientales opositores convocarán a consultas de autonomía, en una muestra de la polarización en Bolivia entre los sectores más ricos de las llanuras del este, propietarios de la mayor parte de la tierra; y los indígenas fieles a Morales que viven de la agricultura de subsistencia en las sierras del occidente.
Uno de los distritos rebeldes es Tarija, donde se ubican gran parte de las enormes reservas de gas natural en Bolivia.
La nueva Constitución, aprobada sin el aval de la oposición por una asamblea constituyente controlada por el oficialismo y que debe pasar por una serie de referendos, daría más poder a la mayoría indígena, fortalecería el control del Estado sobre la economía y otorgaría marco legal a la política oficial de nacionalización de los recursos naturales.
Uno de los máximos líderes autonómicos de Santa Cruz, el empresario aceitero Branko Marinkovic, acusó recientemente al Gobierno de querer "cubanizar" al país, poniendo en riesgo el desarrollo de un distrito que representa un tercio de la pequeña economía boliviana con sus explotaciones agropecuarias y forestales.
Morales ha usado ayuda financiera y social enviada por Venezuela para implementar planes sociales que alivien la pobreza que afecta al 70 por ciento de los bolivianos. Cientos de médicos cubanos también realizan tareas de asistencia en el país.
El estilo confrontativo del mandatario y su pertenencia al club de líderes latinoamericanos críticos de Washington que lidera Chávez, también enfureció a la oposición de derecha, parapetada en Santa Cruz.
Mientras que el líder venezolano ha asegurado que el referendo cruceño busca desestabilizar a Chávez, el mandatario ecuatoriano, Rafael Correa, sugirió el sábado que Washington estaría detrás de la consulta.
Terra/Reuters
