
"Está esperando el arrepentimiento del comprador," dijo Chadderdon. "Está desesperada por el gran error, y esto es lo interesante: aún no ha ocurrido."
El martes, Obama tendrá la oportunidad de silenciar las críticas en Carolina del Norte e Indiana.
Muchos analistas pronostican un resultado dividido, él ganando Carolina del Norte y ella Indiana. Eso significaría que la interna demócrata más larga de la historia continúa, pero que Obama sigue posicionado para obtener la candidatura.
Una doble victoria para Obama sería aún más tranquilizadora para los superdelegados del partido, que pueden votar por el candidato que quieran en la convención demócrata de agosto.
Pero el resultado contrario, un triunfo de Clinton en ambos estados, confundiría más el panorama y daría a sus seguidores más razones para discutir a los superdelegados que ella es la mejor candidata para enfrentar a McCain.
El estratega demócrata Doug Schoen, que trabajó en la Casa Blanca con el presidente Bill Clinton, dijo que había tanta incertidumbre alrededor de Obama que se resistía a predecir cómo iba a terminar la interna.
"Creo que aún hay una tormenta," dijo Schoen. "No sabremos hasta el martes si la tormenta ha pasado o si Barack aún está atrapado en el temporal."
Obama reconoció en Indianápolis que el desliz de Wright había sido contraproducente para su campaña, pero que no sabía hasta qué punto. "No puedo decir cómo va a ser el desenlace," dijo.
Sus palabras dieron la sensación de que no confía en que la lucha demócrata termine pronto.
"Veremos qué ocurre el martes y luego iremos a donde iremos y seguiremos yendo a las próximas primarias," dijo.
Expertos predicen que si Obama gana la nominación demócrata, enfrentará una serie de problemas en la elección general frente a McCain.
"En una elección general, esto es lo mejor que podría pasarle a McCain," dijo Andy Smith, profesor de ciencia política de la Universidad de New Hampshire.
Terra/Reuters