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La nueva Carta Magna, de corte estatista e indígena, es la carta que se juega el régimen de Morales: aprobada en diciembre por la Asamblea Constituyente, es considerada ilegítima por la oposición por haber sido validada sin consensos y de una manera irregular (a mano alzada en una sede militar de Sucre).
Santa Cruz, por su parte, espera fortalecer su posición tras los referendos autonómicos de junio próximo en los departamentos de Beni, Pando y Tarija, donde se da por descontado que también gane el Sí autonómico.
Con posiciones de fuerza en ambos lados, hay coincidencia de que se debe dialogar para descomprimir la crisis política boliviana, pero se desconoce el camino que conduciría a que los actores de la crisis se sienten a la mesa.
TerraUSA/AFP
