Luego de resultados
El apoyo de 82% del pujante departamento de Santa Cruz a su estatuto autonómico profundizó la división entre esta región boliviana y el gobierno de Evo Morales, que calificó como fracaso una consulta que de antemano había considerado ilegal.
"¡Ya somos autónomos!", gritó la noche del domingo el líder del Comité Cívico de Santa Cruz, Branko Marinkovic, en una concentración pública al conocer los primeros sondeos en boca de urna que difundían televisoras privadas, mientras en La Paz, el presidente Morales declaró que el referendo "fue un fracaso rotundo".
La consulta fue convocada por el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, para validar un estatuto que reglamenta el primer gobierno autónomo de Bolivia, y se realizó el domingo en medio de escaramuzas entre adversarios, focalizadas en bolsones electorales leales al gobierno de Morales.
El gobierno boliviano mantuvo este lunes el libreto de insistir en el ausentismo de un 40% de la ciudadanía, reportado por canales locales privados, que reflejaría -en la lógica del oficialismo- la invalidez del resultado en las urnas.
El ministro de Gobierno (Interior), Alfredo Rada, reconoció además en La Paz que el resultado del domingo ha provocado en primera instancia "la división de Santa Cruz" por la "limitada participación" de la gente en las urnas.
La posición gubernamental desencadenó ácidas críticas del prefecto opositor de la región ganadera de Beni, Ernesto Suárez, quien consideró "que el presidente Morales está reaccionando con una absoluta ceguera política, al no entender el mensaje de Santa Cruz".
El director de Descentralización, Carlos Dabdoub, acotó, en la misma línea, que el poder Ejecutivo está "reaccionando desesperado por el triunfo de la democracia y la voluntad popular".
Mientras Santa Cruz iba a las urnas, manifestaciones pro-Morales se registraron en las ciudades andinas de La Paz, El Alto y Potosí, como reflejo de un aumento de la polarización política en Bolivia que tiene a dos focos contrapuestos: el poder económico de Santa Cruz y la fuerza política de La Paz.
El ambiente de división que afloró este lunes motivó llamados de analistas políticos que consideraron necesario que el gobierno y las regiones rebeldes se abran al diálogo, tras gestiones mediadoras por separado de la OEA, países amigos sudamericanos y las Iglesias católica y protestante durante las semanas previas a la consulta.
TerraUSA/AFP
