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El ciclón Nargis, que devastó el sur de Birmania, inundó la principal zona arrocerra del país y amenaza las exportaciones destinadas a compensar la escasez del grano en otros países de Asia, como Sri Lanka y Bangladesh.
Las inundaciones que afectaron los cultivos de arroz podrían implicar a largo plazo una escasez del grano --producto alimenticio básico en Birmania y muchos otros países del mundo-- no sólo para ese país sino también para otras naciones pobres, advirtió un portavoz del Programa Mundial de Alimentos (PAM), Paul Risley.
Como las inundaciones y rutas intransitables impiden el acceso a varias regiones, en este momento es imposible evaluar la amplitud de los daños a la producción agrícola causadas por el ciclón Nargis, que se abatió sobre Birmania el viernes de noche y dejó más de 22.000 muertos y 41.000 desaparecidos, según el último saldo oficial.
Según Risley, cualquier interrupción o perturbación en la oferta de arroz podría ser desastrosa.
"Este año, mientras otros países del sudeste asiático impusieron restricciones a la exportación o redujeron sus exportaciones de arroz, Birmania comenzó a exportar hacia Sri Lanka y Bangladesh", explicó.
Sri Lanka, al igual que Bangladesh, donde una parte de la producción de arroz fue destruida a su vez por un ciclón en noviembre, no producirían suficiente arroz en 2008 como para satisfacer sus necesidades.
En Sri Lanka los precios del arroz subieron un 55% en un año, mientras en Bangladesh se duplicaron. Y ambos países se tornaron hacia Birmania, uno de los países más pobres y aislados del mundo, para resolver su problema de escasez.
Antes de que el ciclón desplomara toda su fuerza sobre el país, la FAO estimó que Birmania podría exportar hasta 500.000 toneladas de arroz este año.
Pero "a largo plazo, hay inquietudes sobre la capacidad de Birmania para seguir siendo autosuficiente y cumplir sus compromisos con otros países", estimó Risley.
Las consecuencias serían tanto más graves porque la población de estos países, muchas veces pobre, ya tiene dificultades para enfrentar la escalada mundial de los precios del arroz.
Para Birmania, la amenaza sigue siendo real porque el delta del Irrawaddy, devastado por el ciclón, abastece a una parte del resto del territorio.
El propio PAM compra arroz allí para alimentar a cinco regiones del norte. Y por primera vez debe ahora suministrar también ayuda a esta región del sur.
En pleno corazón del delta del Irrawaddy, según los medios oficiales birmanos, murieron 10.000 personas sólo en la ciudad de Bogalay, donde el 95% de los hogares fue destruido.
El PAM "comenzó a transportar hoy (a la región) 900 toneladas de alimentos de un depósito de Rangún", explicó el portavoz. "Esperamos llenar varios camiones y enviarlos", dijo.
Terra/AFP