Birmania-clima-ciclón Reportaje
"No dormimos por la noche por culpa de los gritos. Quizás son los fantasmas de los vecinos". En Labutta, una localidad en el suroeste de Birmania golpeada por el ciclón Nargis, los supervivientes deambulan entre los cadáveres ennegrecidos de humanos y animales.
"La gente no tiene ninguna expresión en la cara. Nunca había visto algo así antes", explica uno de los supervivientes a una periodista de la AFP que pudo llegar hasta la zona.
"Han perdido a sus familias. No tienen ningún sitio dónde ir ni nada qué comer. No saben qué les depara el futuro", añade.
La localidad de Labutta y los pueblos vecinos, que contaban antes de la catástrofe con unos 90.000 habitantes, fueron devastados y no queda prácticamente comida ni agua potable, afirma el superviviente.
Los afectados tienen que compartir con los que van llegando las escasas cantidades de arroz salvaje que tienen. Buscan desesperadamente cocos, cuya corteza impide que las bacterias ataquen el interior de la fruta.
El sector de Labutta, en la desembocadura del delta del río Irrawaddy, quedó sumergido tras el paso devastador del ciclón Nargis el pasado fin de semana. El agua subió hasta más de seis metros, cubriendo incluso las cimas de los árboles, explicaron varios supervivientes a la periodista de la AFP.
Alrededor de la localidad, los cadáveres de humanos y de animales empiezan a descomponerse, cuando el agua empieza a retirarse. El olor es tan fuerte que los supervivientes tienen que cubrirse la cara.
Las autoridades enviaron una embarcación para socorrer a las víctimas pero al parecer no tiene suficiente carburante y está parada cerca de Labutta, informa un habitante.
Equipos de la agencia de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y de la organización humanitaria World Vision llegaron a la zona afectada pero hasta ahora sólo pudieron distribuir pastillas de purificación del agua.
"Necesitamos socorristas", indicó a la AFP un médico, alertando de las diarreas que sufren los supervivientes por culpa de la falta de condiciones sanitarias mínimas.
"Miles de personas están desesperadas. Necesitan ayuda, comida y un techo. La principal preocupación es la falta de comida", dice otro de los afectados.
Millones de víctimas del devastador ciclón Nargis esperaban urgentemente el miércoles la llegada de la ayuda internacional, que continuaba bloqueada a las puertas del país por falta de concesión de visados por parte de la junta militar en el poder.
El balance oficial provisional de la catástrofe que arrasó el sur de Birmania el pasado fin de semana ascendía el miércoles a más de 22.000 muertos y 41.000 desaparecidos.
Según la Federación Internacional de la Cruz Roja, esta cifra ya basta para convertir a Nargis en el ciclón más mortífero que haya sufrido el planeta desde 1991.
Terra/AFP