Internacional
Por Cynthia Johnson
EL CAIRO (Reuters) - Egipto ha abierto su sistema de tarjetas de raciones a 17 millones de personas más y ha duplicado la cantidad de arroz que reciben los portadores de dichas credenciales, en un esfuerzo por combatir los efectos de los crecientes precios de los alimentos.
Los precios globales de alimentos básicos aumentaron más del 40 por ciento en el último año, provocando escasez, acumulación y disturbios en muchos países en vías de desarrollo, y llevando a Naciones Unidas a advertir sobre la desnutrición y malestar social.
En Egipto, la inflación llegó al 16,4 por ciento y el Gobierno está intentando contener el creciente descontento público por el alza del precio de los alimentos, acentuado por los bajos salarios.
Tres personas murieron el mes pasado en una ciudad del delta del Nilo en enfrentamientos con la policía, luego de que trabajadores textiles intentaron realizar una huelga.
Antes de abrirse a nuevas inscripciones hasta el 30 de junio, Egipto no había ampliado el registro de la tarjeta de raciones desde 1988.
"Hasta ahora recibimos aproximadamente 17 millones de ciudadanos adicionales (...) Esto significa que cubrirán a aproximadamente 55 millones de personas," dijo a Reuters el ministro de Solidaridad Social, Ali Musailhi. La población de Egipto es de alrededor 75 millones de personas.
Los egipcios con tarjetas podrán comprar cada mes dos kilogramos de arroz -el doble de la cantidad permitida previamente-, sumado a dos kilos de azúcar, 1,5 de aceite y 50 gramos de té por persona por 15 libras egipcias.
"Si uno piensa en una familia de cuatro personas, recibirán cantidades suficientes para estos componentes," formuló Musailhi.
PLAGA DE LANGOSTAS
Los pobres gastan en alimentos una cantidad desproporcionada de su ingreso y en Tayikistán, una empobrecida república centroasiática, sus problemas han empeorado por una plaga de langostas que amenaza las cosechas de maíz y trigo.
El mes pasado, la ONU dijo que las langostas infestaron un área de 150.000 hectáreas, un 30 por ciento más que el año pasado, y que podrían dañar las provisiones de alimentos en una nación de siete millones de habitantes.
Los insectos de veloz reproducción devoraron el año pasado 25.000 hectáreas de cultivos de trigo luego de que Tayikistán no logró rociar insecticidas sobre las áreas afectadas debido a falta de fondos.
La ONU está trabajando con Tayikistán para eliminar el problema. "Esperamos detener las langostas en las pasturas y tenemos todos los recurso necesarios para eso," enunció Muzaffar Jurayev, director de la compañía estatal para la lucha contra las langostas.
"Si fracasamos, los daños podrían equivaler a millones de dólares," agregó.
Muchos países han respondido a los altos precios de los alimentos imponiendo impuestos y otras restricciones a las exportaciones para intentar asegurar provisiones adecuadas en casa.
Prohibiciones a las exportaciones en India y Vietnam, el segundo mayor exportador del mundo, ayudaron a que los precios del arroz en Asia se triplicaran y llenaron las arcas de los exportadores de arroz en Tailandia.
Tailandia espera vender este año más de nueve millones de toneladas de arroz en el exterior.
(Escrito por Robert Woodward, editado en español por Gabriela Donoso)
Terra/Reuters