El Mundo
Cuando Boris Yeltsin abandonó el Kremlin hace ocho años, le dio a Vladimir Putin la pluma que usó para firmar documentos importantes, en un gesto que simbolizó la transferencia del poder al nuevo presidente de Rusia.
Cuando Putin abandonó el jueves el Kremlin, se llevó la pluma con él.
Es uno de los muchos signos de que Putin, ahora en el cargo de primer ministro, pretende permanecer como el líder dominante en Rusia, al menos en el corto plazo, y posiblemente mucho después. Conserva muchos de los signos simbólicos de la presidencia, así como vastos poderes.
Según expertos del Kremlin, al principio Putin intentó entregar la plena autoridad de su cargo al hombre que eligió a dedo. Pero a medida que se acercaba el momento de abandonar el poder, Putin cambió de idea. Algunos dicen que se vio obligado a permanecer a raíz de luchas internas en el Kremlin, que amenazaban socavar la estabilidad política.
Veteranos del servicio secreto han pasado a dominar el gobierno bajo Putin, ex funcionario de la KGB, el servicio de inteligencia interno. Esas figuras influyentes han conseguido cargos importantes en empresas de envergadura, como compañías petroleras, aéreas y de manufactura de automóviles, que Putin volvió a estatizar.
Ellos consideran a Putin un factor clave para mantener sus posiciones y el acceso al flujo financiero. Algunos de ellos se opusieron a la designación de Dmitry Medvedev, un abogado de 42 años, como sucesor de Putin. Medvedev comenzó su gestión oficialmente el miércoles.
El ahora primer ministro tal vez decidió mantenerse en el poder a fin de resguardar el camino de su protegido hasta que éste consolide su posición.
Inmensamente popular y en la cima de su poder, Putin parece querer que los rusos lo consideren como el hombre que aún está a cargo y para anticipar su regreso a la presidencia en el 2012, algo que no ha descartado.
En un fervoroso y prolongado discurso de 45 minutos el jueves ante el parlamento, Putin señaló las grandes ambiciones que alberga la dirigencia rusa en materia económica, y alardeó que bajo su mandato, Rusia "no sólo cambió, sino que se convirtió en un país diferente". Su nominación como primer ministro fue aprobada por 392 votos a favor y 56 en contra. Sólo los comunistas votaron en contra de él.
Putin abandonó el Kremlin el miércoles, pero sólo se limitó a mudarse hacia la Casa Blanca rusa, la sede del gobierno, cerca de la embajada estadounidense.
Y muchos de los que fueron sus subordinados durante su actuación como presidente lo servirán ahora como primer ministro.
Terra/AP