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El Hezbolá, una potencia política y militar

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9/5/2008 - 11:27(GMT)

La organización chiita de oposición Hezbolá (Partido de Dios), que resurgió en el corazón de la tormenta libanesa, es una poderosa mezcla de movimiento político y fuerza armada que aspira a un amplio apoyo popular, pero que está en la mira de Israel y es rechazada por Occidente.

Historia continua abajo

Su jefe, Hassan Nasralá, echó leña al fuego el jueves después de un año y medio de crisis política en el Líbano al calificar de "declaración de guerra" varias decisiones gubernamentales en contra del Hezbolá, y amenazar claramente de recurri a las armas para defender su movimiento de "resistencia".

La organización chiita se dio a conocer durante su ocupación de una parte del Líbano entre 1978 y 2000 perpetrando una serie de espectaculares acciones militares contra Israel.

Con una resistencia superior a la imaginada frente al ejército más poderoso de Medio Oriente durante su conflicto armado con Israel entre julio y agosto de 2006, el Hezbolá aprovechó ese éxito para ampliar su influencia como fuerza política, encabezando la oposición formada por musulmanes y cristianos.

Sus adversarios lo acusan inclusive de haberse convertido en un Estado dentro del Estado con el apoyo interior de poblaciones chiítas en beneficio de las cuales impulsa programas sociales, y en el exterior de Siria e Irán, las dos ovejas negras de Estados Unidos en la región.

Desde fines de 2006, el Hezbolá ha venido lanzando campañas anti gubernamentales, luego de que sus ministros abandonaran el gobierno respaldado por Occidente presidido por Fuad Siniora.

Desde entonces, el funcionamiento de las instituciones está bloqueado y el país no ha podido elegir presidente desde noviembre de 2007.

La milicia chiita fue entrenada por las Guardianes de la Revolución iraníes después de que tropas israelíes invadieron el Líbano en 1982 y se desarrolló como una fuerza militar capaz de reunir cientos de miles de simpatizantes en cada acto público.

La ONU ha exigido en vano en varias resoluciones su desarme.

El papel de su brazo armado, la Resistencia Islámica, en la lucha contra Israel, que terminó por abandonar el sur del Líbano en el año 2000 tras 22 años de ocupación, reforzó su popularidad tanto en el Líbano como en el mundo árabe y musulmán.

Tras la guerra con Israel en 2006, Hezbolá formó alianza política con el gobierno surgido de la mayoría antisiria, paso que le garantizó por primera vez puestos ministeriales.

Pero el acuerdo duró poco. Seis ministros prosirios, cinco de ellos del Hezbolá, renunciaron meses después. La oposición inició una campaña de protesta con sentadas y tiendas de campaña instaladas frente a la sede del gobierno, lo que tuvo un efecto devastador en los negocios de ese renovado barrio, símbolo de la reconstrucción de Beirut.

El Hezbolá siempre fue considerado el principal sospechoso en los atentados con bomba y tomas de rehenes occidentales que marcaron la guerra civil libanesa (1975-1990) y figura en la lista estadounidense de organizaciones terroristas.

Aunque se trata de un movimiento conservador integrista, el Hezbolá no quiere imponer los símbolos islamistas ni la vestimenta, como ocurre en Irán o en Arabia Saudita, en un Líbano en el que conviven varias confesiones religiosas.

El Hezbolá impulsa una red de asistencia social entre la comunidad chiita y hace funcionar 14 escuelas que reciben 14.000 niños en varias regiones del país.

Desde 2006, financia la reconstrucción de las viviendas bombardeadas por Israel y administra dos hospitales.

Terra/AFP

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