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Los llamamientos a la dimisión de Ehud Olmert, sospechoso de haber recibido sobornos, se multiplicaban el viernes en Israel, mientras el primer ministro -ya involucrado en otros casos de presunta corrupción- se aferraba a su puesto.
Esas llamadas precedían de los partidos de la oposición -tanto de derecha como de izquierda- y de los laboristas, socios del gobierno, mientras la prensa dudaba de las posibilidades de Olmert para volver a ganar la confianza de los israelíes, pese a su sorprendente capacidad de "supervivencia" política demostrada en el pasado.
El secretario general del partido laborista, Eytan Cabel, afirmó el viernes que Olmert debería renunciar a su cargo ya que "la nueva investigación es la gota que colmó el vaso".
El jefe del grupo parlamentario del Likud, Gideon Saar, reclamó por su parte la "dimisión del gobierno y la celebración de elecciones anticipadas".
Vista "la gravedad de las sospechas que pesan sobre Olmert, no es capaz de asumir sus funciones", añadió.
La prensa se sumó a estas críticas. Así, el diario Maariv se preguntó en su edición del viernes "¿Por qué deberíamos creer a Olmert que, una vez más, está enredado en asuntos de grandes sumas de dinero?".
El periódico de gran tirada Yédiot Aharonot subrayó "el impacto sobre la opinión de la multiplicación de las investigaciones" contra Olmert pero recordó que también los anteriores tres primeros ministros, Ariel Sharon, Ehud Barak y Benjamin Netanyahu, fueron objeto de acusaciones semejantes.
Por su parte, la Autoridad Palestina, en negociaciones con el gobierno de Olmert, expresó su temor de que la actual crisis política conlleve "una escalada de las operaciones militares contra los palestinos" y "ponga el proceso de paz entre paréntesis".
Estados Unidos precisó que los problemas judiciales de Olmert son un asunto interno israelí que no afectan a la visita de la semana próxima del presidente George W. Bush a Israel.
Olmert hizo un anuncio dramático el jueves por la noche al país en el que rechazó las acusaciones en su contra, si bien admitió haber recibido contribuciones financieras.
"Jamás cobré sobornos. Nunca me metí nada en mi bolsillo", proclamó pese a reconocer haber recibido "contribuciones financieras" para diferentes campañas electorales de parte de un hombre de negocios estadounidense.
Este es un judío llamado Morris Talansky, de 75 años que vive en Nueva York y que presuntamente recaudó de varias fuentes varios cientos de miles de dólares en contante que entregó al primer ministro israelí.
Olmert recalcó que los fondos que recibió "no eran ilícitos".
"Si la justicia decide inculparme, dimitiré", aseguró sin embargo tras la publicación oficial de las sospechas de corrupción en su contra.
Según un comunicado del ministerio de Justicia, Olmert es sospechoso de haber recibido de Talansky "sumas importantes" y "no autorizadas" durante un largo tiempo, "cuando fue alcalde de Jerusalén y luego ministro de Comercio e Industria".
Esas sumas sirvieron para financiar las campañas electores de Olmert a la alcaldía de Jerusalén en 1993, 1998, 1999 y 2002, en el marco del partido de derecha Likud.
Olmert fue interrogado el 1 de mayo y debe volver a serlo muy pronto. Contra él hay abiertas otras tres investigaciones de la policía sobre unas presuntas transacciones inmobiliarias fraudulentas y nombramientos políticos irregulares cuando era ministro de Comercio e Industria.
Terra/AFP