Italia
Bruselas dio plazo a Roma hasta el 19 de mayo para justificar esos 300 millones, pero según el comisario europeo de Transporte, Jacques Barrot, será muy difícil para Italia demostrar que no se trata de un ayuda de Estado.
Las dudas abarcan también a los supuestos empresarios dispuestos a comprometerse para salvar la compañía. "Todo el mundo sabe que los fantasmas no existen", ironizó en ese sentido el economista italiano Andrea Boitani.
A estos problemas de los desechos y Alitalia se suman las advertencias de la Comisión Europea con respecto a las cuentas públicas italianas.
"Italia debe reducir el peso de la deuda pública y mejorar la calidad de las finanzas públicas. Ésas son las cuestiones que deben ser abordadas por el próximo gobierno italiano", indicó el comisario europeo de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia.
En este punto, Silvio Berlusconi ha dejado un mal recuerdo en Bruselas. Los cinco años de su precedente mandato (2001-2006) estuvieron marcados por una deriva creciente de las cuentas públicas y peleas constantes con la Comisión Europea.
El déficit de Italia rondaba el 4% del PIB (Producto Interior Bruto) en 2006, cuando Berlusconi dejó el poder, y fue su sucesor Romano Prodi quien logró ordenar las cuentas italianas, lo que le valió el elogio de Bruselas.
Para Berlusconi, todas estas exigencias procedentes de la capital europea son exasperantes.
"Necesitamos una Europa que nos ayude, no una Europa que haga las cosas más difíciles", lanzó, dando a entender que no va a plegarse con sencillez.
Terra/AFP
