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Joaquín Rábago Londres, 12 may (EFE)- La publicación en la prensa británica de de extractos de las memorias de Cherie Blair se está convirtiendo en una pesadilla para el primer ministro, Gordon Brown, que se ve estos días acorralado por los libros de revelaciones y cotilleos sobre sus tensas relaciones con su predecesor.
Fuentes de Downing Street expresaron hoy su asombro por la insinuación de la esposa del ex primer ministro Tony Blair de que pudo haber sido Brown quien filtró en 1999 a la prensa la noticia de que a sus 45 años Cherie Blair había quedado nuevamente embarazada.
"Estamos estupefactos por esa sugerencia como por tantas otras cosas más del libro", dijeron esas fuentes al vespertino "Evening Standard".
En su autobiografía, titulada "Spaking for Myself" (Hablando por mí misma), Cherie afirma que sólo un pequeño grupo de personas, de las que formaba parte el propio Brown, estaba al tanto de su estado.
A mediados de noviembre de aquel año, el periodista Piers Morgan, entonces director del pro laborista "Daily Mirror", llamó al responsable de prensa de Blair, Alistair Campell, para preguntarle si podía confirmarle la noticia del embarazo de Cherie.
Según algunas fuentes, la información se le había "vendido" a Morgan por 50.000 libras un publicista tan conocido como polémico llamado Max Clifford.
La esposa de Blair se dice segura en su libro de que la noticia no podía haberle llegado a Morgan de fuentes del hospital, porque se le había hecho el escáner con un nombre ficticio, justamente para evitar ese tipo de filtraciones.
"Sólo quedaba Gordon (Brown), pero ¿qué podía ganar contándoselo al Daily Mirror?", se pregunta Blair.
La exclusiva del embarazo apareció finalmente en un tabloide rival, el derechista "The Sun", de la cuadra Murdoch, algo que Cherie Blair atribuye a un error que ella misma cometió inocentemente.
En un ataque de sinceridad, la esposa del ex líder laborista admite que en ningún momento quiso que Morgan se beneficiara de la exclusiva - "antes muerta", escribe-, por lo que propuso que, ya que no había forma de parar la noticia, se difundiera a todos los medios a través de la agencia Press Association.
Mientras tanto recibió, sin embargo, una llamada de la directora adjunta de "The Sun", a la que conocía personalmente, y Cherie, pensando equivocadamente que la información era ya del dominio público, charló con ella de su embarazo como lo habrían hecho dos amigas.
Al día siguiente, la que debía ser una exclusiva del "Daily Mirror" se había convertido en la exclusiva de "The Sun", que había publicado las intimidades de aquella conversación.
Eso es algo que Piers Morgan nunca le ha perdonado a Tony Blair, a quien acusa de haberle ofrecido no sólo esa, sino también otras exclusivas al tabloide rival para seguir disfrutando del apoyo de la prensa de Murdoch, seguro como estaba de que el Daily Mirror en cualquier caso no iba a serle desafecto.
Las revelaciones contenidas en la autobiografía de Cherie Blair, que se publican por entregas en "The Times", otro periódico de Murdoch, se suman a las del ex recaudador de fondos del laborismo, lord Levy, o las del ex viceprimer ministro, John Prescott, ambas demoledoras para Blair y su sucesor.
Unos y otros hablan de los recelos, las promesas rotas y continuas disputas de esa extraña pareja que formaron los dos arquitectos del Nuevo Laborismo, y, ayudada la venta de sus libros por una prensa ávida de titulares sensacionalistas, tratan de ordeñar la vaca mientras dé leche. EFE jr/jc
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