América Latina
Por Nicolás Misculin
BUENOS AIRES (Reuters) - Productores rurales argentinos se reunirán el lunes con autoridades provinciales en busca de apoyo a su reclamo contra un nuevo impuesto a las exportaciones agrarias, en el quinto día de una huelga que podría paralizar la venta externa de granos.
Argentina es uno de los mayores proveedores agropecuarios del mundo, pero el prolongado conflicto entre el campo y el Gobierno de Cristina Fernández, que provocó la renuncia de un ministro de Economía, congeló los embarques agropecuarios durante marzo y amenaza con volver a hacerlo.
Las entidades rurales realizaron una huelga comercial de tres semanas en marzo, que dejó al país al borde del desabastecimiento de alimentos, pero la medida fue levantada en abril por un mes para negociar beneficios para el sector.
Pero ante la falta de avances en las negociaciones, los productores decidieron acudir a los gobernadores de las principales provincias rurales en busca de una solución a su reclamo por un esquema impositivo que en marzo subió la tasa a la exportación de granos y derivados.
"El gesto político es importantísimo. Por eso la importancia de que haya una expresión concreta, que se dé este planteo de que hay que resolver el conflicto agrario," dijo a periodistas Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria Argentina, una de las cuatro entidades enfrentadas con el Gobierno.
El fin de la huelga está previsto para el próximo jueves, pero los productores -que en muchos casos están apostados a los costados de las rutas o bloqueando caminos- ya dijeron que podrían continuar con la protesta si el Gobierno no da indicios de que va a revisar el nuevo esquema móvil de impuestos.
En un gesto considerado un desafío al verticalismo del Gobierno central, el gobernador de Córdoba, el oficialista Juan Schiaretti, recibirá el lunes a los representantes del campo luego de pedir cambios al sistema de impuestos a las exportaciones, también llamados "retenciones."
Las autoridades de las provincias de Buenos Aires y Santa Fe podrían hacer lo mismo en las próximas horas.
Las tres provincias componen el corazón agrícola del país y son las más afectadas por el conflicto, que comenzó a generar fisuras en el Gobierno peronista, en el que militan tanto Schiaretti como la presidenta Fernández.
Además, muchos alcaldes de poblaciones rurales también comenzaron tibiamente a alzar la voz contra el Gobierno nacional.
Mediante el alza del impuesto a las exportaciones, la presidenta Fernández busca evitar que los altos valores globales de los granos impulsen los precios domésticos de los alimentos, en un país donde la tercera parte de la población vive en la pobreza.
El conflicto ha generado fuertes caídas en los mercados financieros locales y en las últimas semanas impulsó los precios en las plazas internacionales de granos ante el temor de que se paralicen las exportaciones argentinas.
(Reporte de Nicolás Misculin, editado por Silene Ramírez)
Terra/Reuters