América Latina
Los camiones desbordados de simpatizantes de algún candidato, la propaganda electoral que tapiza las calles y hasta el cielo surcado por un globo que promociona a un político son parte de la algarabía detrás de la que yace la realidad de un país en el que el 27% de la población es pobre.
Hombres que enarbolan banderas de los partidos políticos de su predilección se amontonan en camiones que recorren vertiginosamente las calles de la capital en las cuales, resuenan a volumen casi ensordecedor las consignas de campaña que hacen bailar a gigantescos muñecos inflables.
La televisión transmite una tras otro los mensajes publicitarios alusivos a la contienda electoral con lo último en tecnología. Un globo aerostático sobrevuela con la imagen del presidente Leonel Fernández, que busca la reelección.
De toda esa parafernalia se hacen las campañas políticas como una estrategia para convencer a una población entre la que casi el 11% no sabe leer ni escribir y muchos de los electores son jóvenes, según datos oficiales.
"Las campañas están dirigidas al público dominicano. No vivimos en Suiza, Alemania, ni Francia, si usted hace un mensaje muy intelectualizado, para parecer un candidato de España, le pasa por encima al electorado común que no entenderá ese mensaje", dijo Pablo Ross, publicista y especialista en mercadeo que aseguró no tener contratos con ninguno de los candidatos.
Aseguró que es necesario mantener un lenguaje "esencialmente sencillo" para que el elector "pueda entender".
Explicó que las campañas combinan merengue, bachata y reggaetón "para apelar a la juventud".
Una muestra de cuanto pesan las expresiones populares se aprecia en que ninguno de los candidatos programó para el martes su cierre de campaña, porque es el día 13 del mes y para los supersticiosos, ese número es de mala suerte.
Cada uno de los tres partidos principales _Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Partido Revolucionario Dominicano y el Partido Reformista Social Cristiano_ recibió de la Junta Central Electoral el equivalente a unos 6,7 millones de dólares para la campaña. Pero la ley no fija un límite en lo que puedan recaudar de colaboradores o simpatizantes, incluso en espacio en los medios de comunicación de forma gratuita.
En un país con 800 emisoras de radio, 60 canales de televisión, 9 periódicos, 400 revistas digitales y 100 periódicos cibernéticos, la publicidad gratuita se desborda, dijo Ross.
Y lo que pocos recuerdan es el aporte de los políticos fundadores de partidos como el PLD, el escritor marxista Juan Bosch, quien quedó sepultado por "el reggaetón... (que se usa) para atraer a los nuevos votantes o a generaciones que no conocen ese pasado", indicó Ross.
Terra/AP