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Los grupos ecologistas Greenpeace y WWF lamentaron el martes la renuncia de la ministra brasileña de Medio Ambiente, Marina Silva, y consideraron que fue consecuencia de la deficiente política ambiental del gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva.
Según el director ejecutivo de Greenpeace en Brasil, Frank Gugenheim, la salida de Silva significó la pérdida de un "ángel de la guarda" ecológico y criticó a Lula. El alejamiento de Silva demuestra que "la cuestión ambiental es irrelevante" para el gobierno, dijo.
La ministro dimitió este martes desgastada por sucesivos roces y diferencias con integrantes del gobierno opuestos a sus intentos de priorizar aspectos ambientales sobre los intereses económicos de diferentes proyectos.
El director de campaña de Greenpeace, Marcelo Furtado, declaró que el gobierno de Lula "no es serio" a nivel ambiental. "Si ella pateó el balde, es porque la situación era insustentable", dijo al portal local del grupo Terra .
"El pedido de renuncia muestra que el gobierno Lula no es serio ni respecto al medioambiente ni respecto a la Amazonia", subrayó.
A su vez, el grupo Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF en inglés) en Brasil lamentó "profundamente" la salida de Silva, a la que se consideró en una nota "una voz importantísima del medio ambiente".
Su secretaria general, Denise Hamú, aseguró que la renuncia ratifica el "desprestigio con el área ambiental" del gobierno de Lula.
Silva se vio desgastada entre otras cosas por su insistencia dentro del gobierno sobre casos de deforestación en la región amazónica y también por discrepancias con la política oficial en materia de biocombustibles.
Terra/AFP