América Latina
Por Mair Pena Neto y María Pía Palermo
RIO DE JANEIRO (Reuters) - Las apaciguadas diferencias entre el Gobierno de Brasil y los defensores de la conservación de la Amazonia se profundizarán tras la renuncia de la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, desgastada por su escaso éxito en imponer una agenda ambientalista.
Según analistas, Silva, una ex recolectora de caucho en el amazónico estado de Acre, representaba en el Gobierno un punto de equilibrio entre las visiones conservacionistas y aquellas que impulsarían un desarrollo en el que no importaría el costo para la vulnerable mayor selva tropical del mundo.
Con la salida de Silva, la disputa se inclinaría a la segunda posición, pese a que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva dijo que las políticas ambientales no cambiarían, consideraron los expertos.
"Mucha gente buena creía que ella (Silva) ya debería haber salido hace mucho tiempo. Personalmente creo que ella estuvo acertada en intentar llevar hasta el fin una bandera de equilibrio entre esas agendas (ambientalista y desarrollista)," dijo el secretario general del Fondo Brasileño para la Biodiversidad (Funbio), Pedro Leitao.
Silva, una tenaz defensora de la Amazonia, asumió el cargo de ministra el 1 de enero del 2003, desde donde enfrentó duras batallas en defensa del medio ambiente, especialmente con la agroindustria, sector al que culpó por la devastación de la Amazonia entre agosto y diciembre del 2007, cuando se perdieron 7.000 kilómetros cuadrados de la selva amazónica.
"El Gobierno va a quedar más expuesto, ya que pocos brasileños tienen el carisma de Marina. El Gobierno ya habría sido mucho más criticado si no fuera por el patrimonio de credibilidad que ella tiene," agregó Leitao.
La entrega de la gestión del llamado Plan Amazonia Sustentable (PAS) al ministro de Asuntos Estratégicos, Mangabeira Unger, resistido por los ambientalistas, agravaría tensiones que Silva, por su influencia e historia de defensa de la Amazonia, lograba apaciguar.
El PAS, que busca conciliar el desarrollo de la región amazónica con la conservación de la selva y sus comunidades, fue elaborado por Silva junto a gobiernos estatales y municipales, organizaciones no gubernamentales y movimientos sociales.
Mario Monzoni, coordinador del Centro de Estudios en Sustentabilidad de la Fundación Getulio Vargas (FGV), comentó que no es de hoy que se percibe en el Gobierno un carácter "desarrollista a cualquier precio."
Según su evaluación, "el Gobierno es más auténtico ahora, ya que se estaba escondiendo detrás de un ropaje verde que no tiene. No tiene más el escudo que Marina (Silva) imprimía, con todo el reconocimiento por su trabajo," evaluó Monzoni.
"El Gobierno va a ser más atacado. La salida de ella va a abrir una puerta, creo que el período de tregua terminó," agregó.
En tanto, el director de campañas de la organización ambientalista Greenpeace, Marcelo Furtado, dijo que el Gobierno abdicó de una agenda ambiental.
(Escrito por Guido Nejamkis, Editado por Juana Casas)
Terra/Reuters