Internacional
Por Aung Hla Tun
RANGUN (Reuters) - El Gobierno militar de Myanmar dijo el jueves que su esfuerzo de socorro a las víctimas del ciclón avanza con rapidez, pese a que potencias extranjeras advirtieron sobre una posible hambruna y enfermedades entre las personas afectadas por la tormenta.
El máximo funcionario de ayuda de la Unión Europea se reunió con ministros en Rangún y los instó a permitir el ingreso de trabajadores humanitarios y equipamientos para evitar más muertes. Pero su viaje no dio resultados.
"Ustedes saben, las relaciones entre Myanmar y la comunidad internacional son difíciles," dijo Louis Michel a Reuters.
"Pero ese no es mi problema (...) No es tiempo para una discusión política. Es tiempo de entregar ayuda y salvar vidas," señaló Michel.
Anteriormente, los generales señalaron que no cederían en su postura.
"Ya hemos terminado la primera fase de ayuda de emergencia. Estamos entrando en la segunda fase, la etapa de reconstrucción," dijo el primer ministro Thein Sein a su contraparte tailandés esta semana, según fue citado por la televisión estatal.
En tanto, la Junta Militar anunció un resultado abrumadoramente favorable a la Constitución apoyada por el Ejército en el referendo que se realizó tras el paso del ciclón, pese a los llamados a que se postergara como consecuencia del desastre.
Casi dos semanas después de que la tormenta devastó la densamente poblada zona del delta del río Irrawaddy, dejando una cifra de muertos que podría alcanzar las 128.000 personas, los suministros de comida, medicinas y los refugios temporales han sido enviados con cuentagotas a las comunidades afectadas.
En el pueblo de Bogalay, en el delta del río y donde se cree que cerca de 10.000 personas han muerto, la gente se quejaba de que es sometida a trabajos forzados y de la escasa existencia de alimentos en los centros estatales.
"Tienen que romper piedras en los lugares de construcción, les pagan 1.000 kyats (1 dólar) al día, pero no les dan comida," dijo Ko Hla Min, quien perdió a nueve miembros de su familia debido a la tormenta.
Junto al río en Bogalay aún hay cadáveres pudriéndose, enredados entre los matorrales. Los campesinos pescan, se lavan y bañan en el mismo río.
Naciones Unidas ha dicho que más de medio millón de personas podría estar refugiada en asentamientos temporales. La organización ha aumentado sus estimaciones de personas con necesidades urgentes a 2,5 millones y pidió una conferencia de donantes de alto nivel para abordar la crisis.
La televisión estatal de Myanmar aumentó el jueves la cifra oficial de muertos a 43.328, además de 1.403 heridos y 27.838 desaparecidos, pero expertos independientes dicen que las cantidades probablemente son mucho mayores.
(Reporte adicional de Nopporn Wong-Anan y Darren Schuettler en Bangkok; Escrito por Carmel Crimmins y Jerry Norton; Editado en español por Javier Leira)
Terra/Reuters