América Latina
El apremio para que América Latina y el Caribe produzcan masivamente biocombustibles para Europa generará "graves impactos en la región", dijo el jueves una organización ecologista, mientras que otra de activismo civil pidió a los presidentes comprometerse en Lima con los derechos humanos.
"Peligro: Biocombustibles. Salvemos los bosques para salvar el clima", decía un cartel gigantesco desplegado en las ruinas de Machu Picchu por la organización ambientalista Greenpeace, en la víspera de la cumbre América Latina-Caribe y la Unión Europea, en Lima.
Greenpeace, que lanzó su campaña simultáneamente también en Buenos Aires, explicó que la acción en Machu Pichu fue realizada por un grupo formado por chilenos, argentinos, colombianos, australianos y alemanes. Tres de ellos fueron retenidos por la policía, dijo.
"Si lo que realmente queremos es proteger el clima, necesitamos proteger los últimos bosques nativos que quedan", dijo en un comunicado María Eugenia Testa, de Greenpeace Argentina.
La organización Human Rights Watch (HRW), con sede en Nueva York, pidió a su vez que los gobernantes europeos, latinoamericanos y caribeños fijen en su cumbre de Lima "objetivos comunes y compromisos concretos" para mejorar la protección de los derechos humanos.
La cumbre se centrará en el desarrollo sostenible y el cambio climático. El canciller español Miguel Angel Moratinos, quien dio en la jornada detalles de la declaración que firmarán los presidentes el viernes, no precisó si habría un pronunciamiento sobre derechos humanos, que ya ha sido abordado en cumbres previas.
HRW dijo que los países de ambos lados del Pacífico que se reunirán en Lima "podrían hacer importantes progresos para terminar con la violencia contra los niños, implementar la conversión de las Naciones Unidas contra la desaparición forzada de personas y terminar la impunidad por las atrocidades en el mundo".
Los asistentes deben "ir más allá de las palabras y fijar objetivos concretos para la protección de los derechos humanos", dijo Kenneth Roth, director de Human Rights Watch.
Terra/AP