Crímenes
La violencia juvenil en los salones de clases es un problema para muchos padres hispanos de Florida que temen por la seguridad de sus hijos, especialmente, cuando la barrera del idioma se interpone entre ellos y la escuela.
Aunque en general los índices de violencia en las escuelas han declinado en los últimos años, los actos criminales que envuelven principalmente a adolescentes han aumentado, de acuerdo con estadísticas del Departamento de Educación de la Florida.
En el año escolar 2006-2007, las escuelas de Florida registraron 35.916 actos violentos y delitos ; de éstos, casi la mitad ó 15.390 fueron peleas y hostigamientos y 3.645 delitos no violentos, de acuerdo con las estadísticas del Departamento de Educación.
A nivel estatal, las escuelas de Florida registraron 1.184 armas en posesión de estudiantes.
Con todo, la incidencia de delitos violentos en contra de otras personas fue de 3.009 mientras que los relacionados con el uso de drogas y tabaco fue de 9.253.
Katia Marrero llegó desde Cuba hace poco menos de dos años en busca de mejor vida para sus hijos y vive con el temor de que la violencia y los enfrentamientos y tensiones raciales que padecen a diario muchos estudiantes hispanos en sus planteles, le arrebaten al hijo que le queda.
Esta madre perdió a su hijo mayor, asesinado por otro estudiante, hace cinco meses.
Khristian Marrero Cassola, de 14 años, un muchacho "bonachón, de buenas costumbres y quien soñaba algún día con ser una estrella del reguetón", murió después de recibir varias puñaladas por parte de Tarrod Rusell, de 13 años y quien admitió el crimen ante investigadores de la Policía del condado Polk, donde ocurrió el hecho, el 5 de diciembre de 2007.
Rusell será juzgado como adulto, bajo cargos de asesinato en segundo grado, de acuerdo con los archivos del tribunal.
"La violencia en las escuelases algo que me asusta mucho y que todos los días me produce tensión. Tengo miedo de irme al trabajo y llegar a casa y encontrar al hijo que me queda muerto", dijo la madre hispana quien siente que las autoridades escolares pudieron prevenir la muerte de su hijo.
"El muchacho que mató a mi hijo impunemente lo amenazó de muerte en la misma escuela, donde ya venía hostigándolo hacía un tiempo, pero cuando los otros muchachos reportaron el problema a las autoridades (de la escuela), les dijeron que no podían hacer nada hasta que no se fajaran (se enfrascaran en una pelea)", dijo Marrero.
La pelea entre Rusell y Marrero se inició en la escuela y concluyó fatalmente después de clases, frente al apartamento donde vivía el menor cubano, quien recibió una cuchillada mortal en el estómago, según un reporte de la policía de Lakeland, y en presencia de su hermano Kenny y otros dos niños que aún no se recuperan del trauma.
Cada año el Departamento de Educación de Florida destina millones de dólares en la seguridad escolar que se distribuye entre las juntas escolares en base al índice de criminalidad de cada uno.
Terra/EFE

