La pesadilla de ser refugiado
A Diego Rincón* lo ‘perdonaron’ pero le arrebataron la vida. Por su osadía, debió abandonar todo cuanto conocía: su país, su familia, su verdadera vocación.
Hoy día vive el drama de 11,4 millones de personas alrededor del mundo quienes viven como refugiados , asilados o desplazados, algunos, dentro de su propio país.
Diego* tiene unos treinta años, es profesional con experiencia en trabajo comunitario y tuvo que huir de Colombia amenazado de muerte por las FARC.
En el monte en la conflictiva zona del Magdalena Medio, el corredor que atraviesa de norte a sur el centro del país, ha sido durante décadas sacudido por la violencia , devastado por los contínuos enfrentamientos instigados por los grupos alzados en armas.
Allí, Diego* trabajaba con algunas comunidades locales azotadas por un sangriento historial , la desesperanza y la extrema pobreza.
El desolador panorama en donde las extensas llanuras de verde solo producen coca, mientras que paradójicamente, los campesinos se mueren de hambre, lo impulsó a crear un proyecto que supliera sus necesidades de alimentos.
*El nombre del personaje ha sido cambiado
Terra USA/Erika Montoya
