América Latina
Por Anahí Rama
MEXICO DF (Reuters) - La reciente muerte de una docena de personas durante un operativo en la capital de México puso bajo reflectores la ineficacia y los abusos de la policía, una vieja costumbre que las autoridades no han podido eliminar y no lograrán sin una reforma a fondo, según analistas.
Las personas murieron asfixiadas a fines de junio en una discoteca, en medio de un operativo por denuncias de venta de alcohol a menores, cuando se toparon con una pared de policías que bloqueaba la única salida del lugar.
La tragedia le costó el puesto al jefe de policía y al fiscal capitalino y decenas de agentes y funcionarios están tras las rejas. A las muertes se sumaron denuncias de abusos sobre jóvenes que fueron detenidos, a algunos de los cuales los obligaron a desnudarse y fueron fotografiados en comisarías.
Desde hace décadas los mexicanos conviven con la brutalidad y los abusos de autoridades, al punto que Transparencia Internacional ubica al país como uno de los más corruptos del mundo en situaciones en las que hay que lidiar con la policía.
"Si voy por la calle de noche y me cruzo con policías, me da miedo, es peor que encontrarse con un ratero," dijo Sabrina Ocampo, una estudiante de 17 años, en una calle capitalina.
Los especialistas creen que todo se debe a un fatal cóctel de insuficiente educación y capacitación, malos salarios y equipamiento, inmerso en una cultura de la corrupción.
"Lo más fácil del mundo es cortar algunas cabezas (...), lo más difícil es reformar," dijo Dan Lund, director de la consultora de opinión e investigación MUND Americas.
Pero para Arturo Arango, un ex policía y ahora investigador en seguridad del privado Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad, la palabra no es reformar sino empezar de cero, depurando totalmente la fuerza con nuevos elementos formados profesionalmente.
"La policía está hundida en un mar de corrupción. Hay que hablar de una recreación de la policía, ir sustituyendo unidades completas sobre áreas territoriales completas," dijo.
DE LA NOCHE A LA MAÑANA
Para convertirse en policía en la capital mexicana y empezar a ganar 600 dólares mensuales, hay que tener al menos tres años de secundaria y cumplir con un curso de nueve meses. Pero este nivel de capacitación y salario resulta insuficiente para evitar que agentes pidan sobornos y sean muy violentos, según los especialistas.
"No puedo cambiar esto de la noche a la mañana, en consecuencia ãqué debo hacer? Debo de cambiar estructuras, debo de cambiar programas, debo ofrecer capacitación, debo ofrecer estímulos, debo cambiar las estructuras de funcionamiento y programáticos," dijo el nuevo jefe de policía capitalino, Manuel Mondragón, días después de asumir, a una radio local.
Arango dijo que, en la policía capitalina, la corrupción alcanza tal grado que un agente paga sobornos para poder conseguir un chaleco antibalas o un arma en buen estado.
Pero los vicios de la policía no sólo se ven en la capital.
Por ejemplo, en el estado central de Guanajuato, videos difundidos por medios locales mostraron que, como parte de un entrenamiento, dos policías metían la cabeza de otro en un hoyo supuestamente lleno de excremento y luego le colocaban en la nariz una botella con agua gasificada.
"Hechos como estos revelan la situación crítica por la que atraviesan las instituciones policiales," dijo Julián Garduño, del Instituto para la Seguridad y la Democracia. "Es una policía que (...) no está para ayudar a la comunidad," acotó.
La falta de profesionalismo en muchos policías se torna más preocupante en momentos en que deben enfrentar a los poderosos cárteles de la droga, que fuertemente armados han dejado un tendal de más de 1,700 muertos en lo que va del año en sus choques con sus rivales y con las fuerzas de seguridad.
Para Ernesto Aguilar, un comerciante de 62 años que tiene un puesto callejero en el centro de la ciudad, la policía siempre ha sido violenta, corrupta e ineficaz, pero cree que ha mejorado un poco en los últimos años.
"La falta de criterio, la corrupción y la extorsión, eso siempre ha existido, pero ahora menos," dijo, recordando a Arturo "el Negro" Durazo, un ex jefe de policía capitalino que de 1976 a 1982 se enriqueció ilícitamente convirtiendo a muchos de sus agentes en expertos de la extorsión.
(Reporte adicional de Catherine Bremer)
Terra/Reuters