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Lluvia regala flores a árido desierto en norte chileno

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2005-09-27 18:32:57 GMT

Por Rodrigo Gutiérrez

TALTAL, Chile (Reuters) - Se lo considera el desierto más árido del mundo pero un milagro ocurre cada 10 ó 15 años: las nubes se apiadan por un instante del polvoriento suelo del norte chileno y una inusual lluvia lo convierte en un colorido jardín.

El " desierto florido " se observa a unos 1.100 kilómetros al norte de Santiago, en la Segunda Región del país, en pleno Desierto de Atacama.

La lluvia, más las condiciones de humedad existentes en las zonas más cercanas a la costa, permiten que semillas y bulbos que sobreviven por períodos prolongados de sequía, florezcan.

En el puerto de Taltal es posible apreciar la gran variedad de flores que cubren los cerros en toda la extensión del borde costero, entre las localidades de Cachinales y Paposo.

Según Guido Gutiérrez, investigador de la flora y fauna de la zona, el " desierto florido " llegó con fuerza ya que incluso se encontró con la reaparición de flora endémica que se creía extinta.

" Se produce este fenómeno producto de las condiciones muy favorables de las lluvias de los últimos días. No se había producido durante los últimos 10 años, lo que permite que semillas y bulbos puedan adaptarse a esta condición y poder germinar, " dijo Gutiérrez a Reuters.

" Estamos situados en el Desierto de Atacama, uno de los más secos del mundo. Que se permita el desarrollo de esta importante vegetación ya es una situación muy importante. En comparación con otros lugares, el desierto florido de la Segunda Región permite ver una mayor cantidad de plantas, " agregó.

Se estima que las raras lluvias que cubren el desierto dan vida a más de 300 especies de plantas y flores de diversas tonalidades.

" Creo que en mi vida lo he visto dos veces. Este año la temporada del fenómeno del desierto florido fue muy abundante en variedades de flores, por eso quise que los niños vinieran a conocer este tipo de fenómeno natural que ocurre cada 15 años, " dijo Antonio Castillo, un turista chileno.

El hecho de un " desierto florido " tan al norte en el país es doblemente extraño, puesto que habitualmente ocurre unos 500 kilómetros más al sur y usualmente está asociado a la corriente de " El Niño, " que provoca un aumento en la temperatura en las tradicionalmente frías aguas que bañan las costas chilenas.

" Nunca había visto tanta variedad de flores en este sector, " Diego Lucas Castillo, de 10 años, quien visitó el desierto con sus padres. La próxima vez que llueva, probablemente Diego será un adulto.

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Terra/Reuters

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