Roma
El papa Juan Pablo II mantuvo la
serenidad hasta el último momento pese a su sufrimiento físico y su
casi total incapacidad para hablar, confirmó su médico personal,
Renato Buzzonetti, en el libro "Déjadme ir".
Roma, 16 Marzo 2006.- "Déjenme ir a la casa del padre", fueron las últimas palabras de Karol Wojtyla antes de morir el 2 de abril de 2005.
ReutersA casi un año de su deceso, las Ediciones San Paolo publicaron el libro "Déjadme ir" ("Lasciatemi andare"), que retoma sus palabras finales, reconstruye sus últimos y dramáticos dos meses de vida y contiene un texto con testimonios directos y episodios inéditos.
Con el subtítulo "La fuerza en la debilidad de Juan Pablo II", el libro reúne los testimonios de Buzzonetti, así como de su secretario personal, el ahora arzobispo de Cracovia, Stanislao Dziwisz, y del vicario general del Vaticano, Angelo Comastri.
La obra se divide en tres partes, la primera titulada "El sufrimiento en la vida y el magisterio de Juan Pablo II", la segunda "Los días del sufrimiento y de la esperanza" y la tercera "Santo súbito".
En la segunda parte, Buzzonetti relata los momentos posteriores al atentado del 13 de mayo de 1981 en la plaza de San Pedro, en el que Juan Pablo II resultó gravemente herido en el abdomen, y narra las siete operaciones y las 10 hospitalizaciones del papa.
El libro revela que pocas semanas después de ese ataque el papa se sintió mal y debió ser sometido a una ecografía del abdomen, pero el examen debió ser interrumpido por las interferencias electrónicas de las antenas de la Radio Vaticana.
Terra/Notimex