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19/01/2007 - 14:54 (GMT)
El presidente estadounidense George W. Bush sigue rechazando las medidas apremiantes para reducir las emisiones de gas con efecto invernadero a pesar de la ofensiva de la nueva mayoría demócrata en el Congreso sobre el calentamiento climático y las presiones internacionales crecientes.
Su portavoz Tony Snow reafirmó esta semana que el mandatario mantenía su postura, saliendo al cruce de afirmaciones del semanario británico The Observer en su último número.
Citando un alto responsable del gobierno británico del primer ministro Tony Blair que pidió el anonimato, The Observer publica que Bush anunciará un cambio fundamental en su política sobre el medio ambiente en su discurso del Estado de la Unión ante el Congreso, el 23 de enero.
"Esto no es exacto", respondió Snow sobre esta noticia.
"Si habla de límites apremiantes a las emisiones carbónicas para las industrias y el país, hemos rechazado esto y no es algo que discutamos", insistió.
"El presidente pronunciará su discurso sobre el Estado de la Unión la semana próxima y presentará la política de Estados Unidos sobre el calentamiento climático", agregó Snow.
En 2006, Bush declaró durante la misma ocasión que los estadounidenses "tenían un serio problema ya que Estados Unidos es dependiente del petróleo". Este país importa cerca del 65% del petróleo que consume y emite más de un cuarto de los gases con efecto invernadero en el mundo.
El presidente norteamericano no ratificó el texto del protocolo de Kyoto, que impone a los países industrializados reducciones en sus emisiones de dióxido de carbono (CO2), por considerar que debilitaría su economía.
Estados Unidos es el mayor contaminante, seguido por China e India, dos países signatarios de Kyoto pero que no se atañen a sus normas, pues son considerados países en desarrollo.
Bush insiste en un compromiso voluntario para reducir las emisiones de gases con efecto invernadero y lanzó iniciativas para motivar el desarrollo de las fuentes de energía alternativas, principalmente la producción de carburantes ecológicos como el etanol.
Los demócratas, opositores y mayoría en la Cámara de Representantes, han presentado desde principios de enero cuatro proyectos de ley para controlar las emisiones de CO2 y reducir la dependencia energética de Estados Unidos. Se esperan varios otros textos.
Algunos de estos proyectos cuentan con el apoyo de legisladores republicanos, dándole buenas posibilidades de ser adoptados en la Cámara. Pero, sin un tercio de los votos en las dos Cámaras, probablemente, no puedan evitar el veto presidencial.
Varios senadores y representantes, tanto republicanos como demócratas, de Estados donde se encuentran las fábricas de constructores de automóviles o industrias petroleras, se oponen a toda reducción apremiante del CO2 sobre el modelo de Kyoto. No obstante, varios Estados han tomado medidas en ese sentido, entre ellos California (oeste).
Desde el propio partido de gobierno, el gobernador republicano de California, Arnold Schwarzenegger, decidió reducir en 10% para 2020 esos gases, principalmente el CO2, generado por las fábricas y el consumo de energía fósil (petróleo y carbón).
Ninguno de los dos partidos en el Congreso está totalmente unido sobre uno u otro proyecto de ley.
"Existen muchas maneras de llegar a un objetivo en común y deberíamos explorarlas a todas", declaró James Connaughton, principal consejero de Bush sobre medio ambiente en una entrevista publicada el jueves por el diario The New York Times.
Sobre el protocolo de Kyoto, sostuvo que "si se le corrigen sus defectos, podría eventualmente ser una herramienta viable", dejando la puerta abierta a un compromiso y una posible evolución de la postura de Bush.
Terra/AFP