MÉXICO-EEUU/INMIGRACIÓN
22/01/2007 - 21:13 (GMT)
Cuautla (México), 22 ene (EFE)- El joven indocumentado mexicano Francisco Javier Domínguez Rivera, quien murió a manos de un agente de la Patrulla Fronteriza de EEUU hace diez días, fue sepultado hoy en México entre el dolor y los reclamos de justicia de sus familiares.
"Que se haga justicia si la hay en este mundo. Si no, que paguen allá", dijo a la prensa tras las ceremonias Renato Domínguez, padre del inmigrante, muerto a los 22 años el pasado 12 de enero en Naco (Arizona, EEUU) y cuyos restos llegaron ayer a México vía Houston (Texas).
El padre del joven lamentó hoy que todavía no sabe cómo ocurrieron en detalle las cosas y pidió al Gobierno de EEUU que acelere al máximo la repatriación de sus dos hijos, Jorge y René, de 24 y 20 años respectivamente, capturados en la misma operación en que falleció Francisco Javier.
De acuerdo con la Patrulla Fronteriza, los hechos ocurrieron la tarde de aquel día cuando un agente fronterizo fue notificado de la presencia de un grupo de siete indocumentados que intentaban cruzar cerca de la población fronteriza de Douglas, en Arizona.
El agente arrestó a seis de los siete inmigrantes sin contratiempos pero en algún momento comenzó un altercado con Domínguez Rivera, según la versión oficial, y el patrullero sintió que su vida corría peligro y disparó contra el inmigrante.
En la jornada luctuosa de hoy la madre del joven, María Clara Rivera, sufrió una crisis nerviosa por lo que tuvo que recibir atención médica en un hospital de la localidad.
El sepelio, que fue oficiado por el párroco Valente Tapia en la casa del joven en Cuautla, en el estado central de Morelos, terminó con la inhumación de los restos del inmigrante en el panteón municipal.
El sacerdote señaló que desde hace unos quince años ha sido normal que los jóvenes de la zona partan a EEUU al punto de que es común que cada familia tenga un pariente del otro lado.
"Muchos se van con la ilusión de mejora su calidad de vida", indica a Efe Tapia, quien dijo que con la muerte había una víctima más "del veneno, del rencor, de la ponzoña del ser humano".
En la ceremonia pidió a los parientes del joven que perdonaran a su agresor, y llamó al Gobierno mexicano a prestar atención a este tipo de casos y trabajar por que las migraciones se den con más seguridad.
Para el regidor (concejal) de Cuautla, Rafael Montesinos, el caso es uno más de los muchos que se están dando en la frontera contra los indocumentados mexicanos, por lo que demandó al Gobierno mexicano "una protesta más enérgica" y las modificaciones legales necesarias para frenar las muertes.
A Cuautla se trasladó hoy el funcionario estatal Carlos Olamendi, alto comisionado para la atención de los inmigrantes del gobierno del estado de Morelos, donde vive la familia del joven.
En declaraciones a la prensa, Olamendi sostuvo que el gobierno estatal prepara una indemnización para la familia cuyo monto no desveló.
Olamendi anticipó que mañana, martes, se reunirá con el presidente de México, Felipe Calderón, y abordarán el caso, que ha motivado ya el envío de una nota diplomática de protesta por parte del Gobierno mexicano. EFE ea-act/cr/ibr (con fotografía)
Terra/EFE