R.UNIDO-IRÁN
16/04/2007 - 17:17 (GMT)
Pedro Alonso Londres, 16 abr (EFE)- El ministro británico de Defensa, Des Browne, esquivó hoy una posible dimisión al admitir abiertamente ante el Parlamento que cometió un "error" cuando permitió a los 15 marinos capturados en marzo por Irán vender su historia a la prensa.
"Cometí un error", reconoció Browne en una esperada comparecencia ante la Cámara de los Comunes, acosado por la oposición conservadora, que había amenazado con exigir su renuncia si no ofrecía una explicación razonable sobre el escándalo.
Después del aluvión de críticas que provocó su polémica decisión la semana pasada, el titular de Defensa dijo lamentar "profundamente" el daño que la medida haya podido causar a la reputación de las Fuerzas Armadas del Reino Unido.
Browne explicó que se equivocó al no desautorizar a los mandos de la Royal Navy (Armada británica) que dieron permiso a los militares para comerciar con el relato de su experiencia, asumió la "responsabilidad total" en el desaguisado e incluso pidió "perdón".
Sabedor de que se encontraba en la cuerda floja, el ministro también anunció una investigación sobre el asunto, que dirigirá una figura independiente "con amplio experiencia en los medios de comunicación" y que no supondrá "una caza de brujas".
Asimismo, el titular de Defensa informó de que se efectuará otra investigación paralela sobre las circunstancias de la captura de los 15 marinos el pasado 23 de marzo en el Golfo Pérsico, que durará seis semanas y cubrirá "todos los aspectos operacionales".
El resultado de esa segunda indagación no se hará público y sólo se presentará ante la Comisión de Defensa de la Cámara de los Comunes, pues, según Browne, es importante que "el Parlamento tenga las respuestas que merece" y "aprenda lecciones para el futuro".
Sobre el contencioso en sí, el responsable ministerial reiteró la postura oficial británica de que "no hubo ni disculpa ni acuerdo" con Irán para lograr la liberación de los soldados.
Sin ánimo de dar tregua a Browne, el portavoz de Defensa del Partido Conservador, Liam Fox, usó su turno de réplica para subrayar que la posición del ministro se está haciendo "insostenible" porque "no inspira la necesaria confianza en su capacidad de decisión".
"En otros tiempos más honorables para la política, la dimisión de un ministro que ha supervisado un fiasco tan humillante habría sido inevitable", dijo el portavoz del principal partido de la oposición.
Anteriormente, Tony Blair indicó, por boca de un portavoz oficial, que mantiene una "confianza total" en Browne, quien, en su opinión, ha sido "transparente y franco" en todo momento.
La controversia estalló después de que la marinera Faye Turner -única mujer del grupo de rehenes- y el marino Arthur Batchelor revelaran hace algo más de una semana en exclusiva detalles de la captura, por lo que cobraron importantes sumas de dinero.
Los políticos de la oposición, familiares de soldados fallecidos en combate en Irak y militares veteranos criticaron al Gobierno por autorizar a los marinos a conceder entrevistas para lucrarse y por desprestigiar de esa manera a las Fuerzas Armadas.
Además, unas 4.500 personas rubricaron con su firma una petición popular enviada al portal de Internet de Downing Street, residencia oficial del primer ministro británico, reclamando la dimisión de la "persona responsable" de la polémica decisión.
De hecho, el creciente descontento obligó al Gobierno a dar marcha atrás y desautorizar a los rehenes la venta de sus historias.
Los uniformados, ocho marinos y siete infantes de Marina, fueron detenidos por la fuerza naval iraní el 23 de marzo, cuando patrullaban en el Golfo Pérsico.
El régimen de Teherán sostiene que invadieron su territorio, pero el Gobierno británico insiste en que los militares navegaban por aguas iraquíes en aplicación de un mandato de la ONU.
Los marinos volvieron el 5 de abril al Reino Unido, después de que el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, anunciase el día anterior su liberación como "regalo de Pascua" al pueblo británico.
EFE pa/jc
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