
Según normas europeas de la UE, si se superan los 180 microgramos por metro cúbico durante una hora se debe informar a la población, y si se superan los 360 microgramos/m3 durante una hora, se deben poner en marcha los planes de alerta civil.
Durante algunos de los calurosos veranos europeos de finales del siglo pasado, se dispararon los episodios de contaminación del aire por ozono troposférico y el tope de alerta de los 360 microgramos por metro cúbico se superó muchas veces, en distintas ciudades, por lo que los organismos europeos quiere endurecer la legislación para reducir las emisiones tóxicas.
¿En algunas ciudades del mundo, las concentraciones máximas de ozono llegan a superar los 200 y los 300 microgramos por metro cúbico de aire¿, señala José Baldasano.
Un monstruo llamado 'nebluno'
La ciudad californiana de Los Angeles, en Estados Unidos es una de las grandes urbes que sufre graves problemas de contaminación por ¿neblumo¿ (smog fotoquímico). Las principales fuentes de emisión de contaminantes atmosféricos son el tráfico rodado, la producción de energía eléctrica y las actividades industriales, complementadas con las emisiones procedentes del tráfico aéreo y marino, las domésticas y las de incendios naturales o provocados.
También contaminan el aire las emisiones de las plantas depuradoras de aguas residuales, las incineradoras de residuos y los vertederos de basura, así como las emisiones naturales provenientes de la vegetación, denominadas biogénicas.
Además, el comportamiento de las sustancias contaminantes está influido por el tipo de compuesto químico emitido al ambiente, los ciclos diario y anual, las condiciones meteorológicas, los elementos geográficos y la circulación y procesos reactivos de la atmósfera.
Terra.com/ EFE
