ALEMANIA-TIROTEO
16/08/2007 - 17:12 (GMT)
Roma, 16 ago (EFE)- El séxtuple asesinato de Duisburgo (oeste de Alemania), atribuido a una venganza entre clanes de la organización criminal calabresa de la Ndrangheta, se suma a los que cada año dejan decenas de muertos en el sur de Italia por las continuas "faidas", las sangrientas guerras mafiosas.
La muerte de esos seis hombres ayer en Duisburgo, presuntamente a manos de sicarios de una "familia" rival en Calabria, ha devuelto a la opinión pública la imagen de la violencia y la ferocidad con la que actúan en el país estas organizaciones criminales.
En este caso, según los investigadores, se trató de un nuevo episodio de la "faida", una venganza con orígenes en la Edad Media, que desde 1991 enfrenta a dos "familias" del pequeño pueblo calabrés de San Luca, los Nirta-Strangio y los Vottari-Pelle-Romeo.
Pero son muchas las guerras que desde hace años tiñen de sangre las calles de las regiones sureñas italianas, no sólo de la Ndrangheta, sino también de la Camorra, en Nápoles; de la Sacra Corona Unita, en Apulia, o de Cosa Nostra, en Sicilia.
Los motivos son los mismos que ahora intentan esclarecer los investigadores en Duisburgo: ajustes de cuentas por ofensas o traiciones y, sobre todo, asesinatos de los adversarios para aumentar el poder en el territorio.
Algunas de las más de 150 "familias" de la Ndrangheta, considerada la más "despiadada" de las mafias italianas, han sido ya protagonistas de guerras intestinas que han dejado cientos de fallecidos, como las venganzas entre el clan de los Gallico y los Condello, que causaron 50 muertos en diez años.
El 21 de octubre de 2005, el jefe mafioso Carmine Arena moría cuando sus adversarios del clan de los Grande Aracri dispararon con un misil contra el coche blindado en el que viajaba.
Después de la que parecía una tregua, en los últimos tres meses se han cometido 14 homicidios relacionados con una de las "faidas" más sangrientas entre clanes de la Camorra, la que enfrenta a los Di Lauro y los "scissionisti" (separatistas) o "Gli Spagnoli" ("los españoles"), bautizados así porque varios de sus miembros se refugiaron en la española Costa del Sol.
La guerra entre estos dos clanes para el control del tráfico de drogas en algunos barrios de Nápoles ya había dejado 57 muertos entre noviembre de 2004 y los primeros meses de 2005.
La Policía opina que se ha roto la llamada "pax mafiosa" a la que se había llegado por interés o por la presión policial, debido a que uno de los clanes ha decidido bajar el precio de la cocaína para atraer a los clientes a sus zonas, rompiendo así un acuerdo tácito entre la Camorra.
"Familias" enteras fueron aniquiladas en la guerra más sanguinaria en la historia de Cosa Nostra y que hizo triunfar sobre el resto al clan de "los corleoneses" durante los años 80.
Por orden del clan que encabezaba Toto Riina, los sicarios exterminaron a los miembros de los Inzerillo, los Teresi, los Badalamenti y los Bontate e impusieron una hegemonía que dura aún.
Aunque el "código de honor" de Cosa Nostra no prevé luchas internas, no perdona a los "traidores", por lo que durante la década de los 80 la venganza se ensañó con las familias de los grandes arrepentidos de mafia que pasaron a colaborar con la Justicia, como Tommaso Buscetta.
Hermanos, hijos, primos, cuñados y tíos de todos aquellos que colaboraron con la Justicia fueron asesinados.
Entre ellos, conmocionó el caso de Giuseppe Di Matteo, de 8 años, secuestrado y disuelto en ácido después de que su padre "hablase demasiado".
Tras la detención de Toto Riina, la dirección de Cosa Nostra pasó a las manos de Bernardo Provenzano, que a su vez fue arrestado el año pasado después de permanecer 43 años huido de la Justicia.
La detención del "jefe de jefes" de Cosa Nostra hizo prever una nueva guerra para hacerse con el vacío de poder, pero por el momento en Sicilia la mafia sigue actuando en medio de una aparente tranquilidad. EFE ccg/acm
Terra/EFE