El Mundo
23/08/2007 - 13:22 (GMT)
Las fuerzas de seguridad patrullaron el jueves las calles de seis ciudades importantes de Bangladesh, haciendo cumplir un toque de queda impuesto por el gobierno para frenar las protestas de estudiantes que demandan terminar con el estado de emergencia.
Los estudiantes demandan la restauración inmediata de la democracia y el fin del gobierno de emergencia, impuesto en enero cuando el presidente Iajuddin Ahmed canceló los comicios, prohibió las manifestaciones, recortó la libertad de prensa y otras libertades civiles.
El gobierno interino de Bangladesh es respaldado por los militares, que administraron el país durante los años 80. Las autoridades sostienen que los comicios serán a finales del 2008.
El toque de queda, impuesto el miércoles en la noche en las ciudades más grandes del país tras varios días de violencia, hizo que los manifestantes despejaran las calles, obligó a los habitantes a permanecer en sus casas, y suspendió temporalmente los servicios de teléfonos celulares.
"Esta es una medida temporal. El toque de queda será levantado tan pronto como mejore la situación", expresó el líder interino del gobierno Fajruddin Ahmed, en una breve discurso televisado el miércoles en la noche.
Un breve anuncio del ministerio de Información indicó que el toque de queda sería suavizado durante tres horas el jueves en la tarde. El comunicado no ofreció detalles, pero parecía indicar que la gente podrá salir a la calle.
El servicio de telefonía celular volvió el jueves, pero las tiendas y oficinas permanecían cerradas, y las calles vacías. Las fuerzas de seguridad detenían a cualquiera que caminara por las calles o tomara los típicos cochecitos tirados por un hombre.
Las protestas comenzaron el lunes, cuando los estudiantes de la Universidad de Daka pidieron que un retén del ejército fuera quitado de las instalaciones de la casa de estudio.
Los soldados se fueron un día después, después que las protestas violentas dejaron un saldo de 150 heridos, pero las manifestaciones prosiguieron. Desde entonces, cientos de personas han resultado lesionadas.
Editores: Julhas Alam, periodista de la AP, contribuyó con esta información.
Terra/AP